jueves, 24 de diciembre de 2009

Ciega





Que el maestro me encontrara ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, obviamente ha marcado un antes y un después en la forma que tengo de vivir mi sexualidad.
Nunca podré agradecerle todo lo que me da y me ha dado, pero tendré que seguir intentándolo.
El martes, en la cena de Año Nuevo (nosotros sólo celebramos la navidad a nivel familiar) él volvió a salvarme de caer en los brazos del Rubio, sigo sin entender cómo puede atraerme tanto un hombre que, obviamente, ni me conviene ni me merece lo más mínimo.
Me sacó del bar y me llevó a uno de los sitios donde me siento más segura, qué curioso ¿no? que me sienta tan segura justamente en allí. Quedemos con uno de los hombres que mejor huele del mundo, con uno de esos pocos hombres con los que se puede hablar, así da un gusto...
Entramos dentro y ahí perdí el control de todo, el maestro volvió a vendarme los ojos, reconozco que me encanta la nueva moda. De verdad que perdí el control. No sé cuantas manos se repartían mi cuerpo, cuantas lenguas repasaban mis piernas, no soy consciente de cuantos miembros tocaron mis manos desnudas, ni de cuantos labios buceaban en mi sexo, perdí la cuenta. Que buen regalo para las navidades que no celebramos.
La euforia entró en mi vida hace unas semanas cuando visité el Nirvana y, desde entonces, no puedo dejar de sonreír. Esa sí que es la mejor manera de empezar el año.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Madrid, Madrid, Madrid


Increíble. Hubo minutos que me teletransporté al Nirvana más profundo. Increíble. Inmovilizada sobre una mesa que me escocía la piel cada vez que me arrastraban sobre ella (tengo la piel sensible, qué le vamos a hacer), atadas las manos, vendados los ojos, sin ver ni poder tocar, sintiendo un número indefinido de manos. Viajé, me transporté no sé muy bien a donde sólo podía ver luciérnagas y mariposas. Me veía a mi misma con mi corsé rojo, el liguero sin enganchar a las medias, las botas negras de cuero y tacón clavándose y dejando marcas sobre la mesa, con las piernas abiertas mientras ellos me mostraban a un mundo que para mí estaba excitantemente prohibido ver. Grité como la loca que soy y me considero, me desgarré la garganta hasta el punto que me dolía. Hubo unos escasos segundos que no les sentía, pregunté por ellos y al unísono contestaron que no me abandonaban mientras me tocaron para que volviera a sentirlos. Me levantaron entre los dos porque no podía respirar, ni hablar, ni andar, ni ver sólo sentía mil cosas que saturaban mi sistema nervioso despegando, una vez más, hacia otro lugar.
Sentada, más bien echada, en ese desconocido sofá rojo, tapada por el corsé y mis botas, apoyándome en el hombro de los rizos que a su vez me sujetaban con ternura la mano, descansando las piernas sobre el maestro mientras mi mano acariciaba su barba de tres días, me preguntaban si estaba bien y yo sólo podía decirles lo mucho que les quiero desde la lejanía del Nirvana más profundo. Simplemente fue increíble todo.
La reja, me recuerdo dentro de la jaula entre los dos, tocándonos sin saber a quien tocábamos, recuerdo gemidos míos otros que fui yo la que se los robó a alguien desconocido y ajeno a mí. Simplemente fue increíble, todo.
Y la habitación con el balcón acristalado, tan cercano a los vecinos de enfrente, tan frío, tan rápidamente empañado... Alguien me tenía que tocar a mí también ¿no?
Se entremezclan las historias, la línea temporal no está clara. Recuerdo una barra tan hortera como negra y acolchada, que fue testigo de la brutalidad permitida de un dedo tránsfugo, mientras el maestro anunciaba lo muchísimo que lo excitábamos y los rizos paseaban sus labios por mis brazos desnudos.
Retales, trozos, fragmentos, pedazos, piezas de una noche tan mágica como excitante.
Mordiscos, arañazos, moratones y dolores residuales varios que demuestran que no soñamos nada, que nos fuimos a Madrid antes de que acabara 2010, como nos habíamos prometido a nosotros mismos.

martes, 8 de diciembre de 2009

ME HAN PUBLICADO UN RELATO ERÓTICO EN UN LIBRO DE RELATOS!!!!!!!
YUJUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU
Ya sé que es poca cosa que lo regalan con una revista y que, por supuesto, no voy a ver ni un duro peeeeero me da exactamente igual PORQUE ME HAN PUBLICADO UN RELATO EN UN LIBRO!!!
Así que legalmente hablando estoy un pasito más cerquita de mi sueño!!!
QUE EUFORIA!!

jueves, 26 de noviembre de 2009

Antes del 2010



Hace unos días, con la impunidad que se le otorga al “yo soy así, no hago las cosas para hacerte daño”, el rubio me mandó un email, para más inry lo hizo a través de una páginas de contactos que él mismo me recomendó (ya avisé hace unos días que iba a buscarme un amante nuevo costase lo que costase). Lo que fue una mera provocación que no obtuvo respuesta se convirtió en otro email y otro y otro más. Yo me sé la teoría de estas situaciones pero ponerlas en práctica.... eso se me da bastante peor.
Así que ahora, con las navidades de por medio y las fiestas/ cenas/ actos que ellas conllevan, tocará vernos, cruzarnos y hacer el paripé en una obra cuyos roles están más que repartidos y estudiados.
PUES NO SE ACABÓ HACER EL INÚTIL
Hace 48 horas aproximadamente la cita para nuestra lasciva, corta e intensa escapada fue puesta. Hemos puesto fecha. Teníamos que ir antes del 2010 y ya no queda nada para que llegue.
Nos imagino a los tres en el AVE medio dormidos, exhaustos, yo sentada al lado del maestro quedando traspuesta tocándole la mejilla porque me encanta el tacto de su barba de tres días, y al otro lado del pasillo los rizos medio dormidos también con el brazo colgando por el pasillo agarrando mi mano y haciendo resoplar a cada personajillo que quiera pasar desde el otro extremo del tren. Así me lo imagino yo. Como el trío perfecto que somos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Dormir



Hoy estaba cambiando las sábanas de la cama y me he dado cuenta de que en esas sábanas cambiadas no había follado nadie. Entonces he puesto mis sábanas rojas/ burdeos que me encantan, que son de algodón de 150 hilos y que son super suaves, sí que había follado alguien pero que sólo lo he hecho con el rubio. Me acuerdo de que fue sobre esas sábanas porque comentó, varias veces sino me equivoco, que le gustaba mucho el tacto que tenían. No he podido evitar pensar en él, aproximadamente 15 minutos. El sexo era tan bestial que es difícil olvidarlo, y más yo que se queda todo tatuado en mi piel impidiéndome que me olvide.
Automáticamente enlazando un tema con otro, cosa que se me da genial, no pude evitar pensar que levo más de un año y medio en esta casa y que la laica trinidad no ha probado ni mis sábanas rojas ni mi enorme cama.
Hemos follado incontables veces pero nunca en mi casa y en la de uno de ellos una única vez. Tengo ganas de disfrutar con los dos de la intimidad y el recogimiento de mi casa; tengo ganas de follar como animales y, una vez que estemos rendidos, agotados y sudados, podamos tendernos los tres acariciándonos los tres y, simplemente, nos quedemos dormidos. Y como sé que es poco progre dormir juntitos los tres, reconozco que me encantaría que me dejaran dormidita y tapadita y se fueran sin hacer ruido para no despertarme...
Aunque lo que de verdad quiero es que los tres durmamos juntos, aunque sólo sea un única vez...

domingo, 22 de noviembre de 2009

Público



Vinieron a casa puntuales. Pensé en recibirles en pijama o con la bata o con el albornoz, pero luego volví a pensar y me di cuanta de que mis pijamas, batas y albornoces son muy poco eróticos la verdad. Así que en escasos veinte minutos me puso mi ropa interior bonita el mini vestido negro que a los Rizos le encantan y les abrí la puerta dispuesta y vestida para todo.
Me miraron y sonrieron los dos. Enseguida les tenía persiguiéndome por la casa para que me probara toda la lencería y se pasaron una hora haciéndome mil y un fotos, mientras yo me moría de risa y de vergüenza. Hasta que me tiré sobre el parquet del salón y comenzaron a jugar conmigo hasta que hicieron que dejara de gritar totalmente satisfecha.
Me duché, me volví a maquillar volví a vestirme y salimos da casa, reconozco que con pereza. El aire nos abofeteo nada más salir, casi como si nos obligara a volver entrar (con lo bien que hubiéramos estado en casa comiendo una pizza y viendo una peli ¿no?).

Cenamos algo rápido mientras arreglábamos el mundo y discutíamos sobre la infidelidad. Muchas veces lo oigo en mi cabeza, me pregunto si yo también acabaré así, siendo ”estadísticamente correcta” para todos menos para ellos dos, convirtiéndome en lo que tanto critico; y cuando se me ocurre eso no puedo evitar pensar si también me criticaran a mí cuando lo haga, si cambiaran la forma de hablar de mí el día que les diga que me voy a vivir con alguien o que estoy preñada (sí es que todo esto llega a pasar claro. Y el domingo de la despedida se lo pregunté, ¿También me criticareis a mí? Pero ambos, a la vez como cuando les pregunté que si el pelo suelto o recogido, me dijeron que no, que si yo acababa haciendo algo similar lo haría de mejor manera. Espero no tener que acabar así pero cada día veo más imposible tenerlo todo...
Me despisto, reconozco que esta semana he estado pensando en muchas cosas y el sexo no ha sido una de ellas. Pero es que todo tan complicado...

De camino a nuestro antro de depravación favorito no me puse entre medio de los dos, como siempre, y los agarré a los dos, cada uno de un brazo. Me encanta ir a así, me encanta mirar la cara de la gente que pasa y nos mira con disimulo. ¿Qué pensaran? En más de una mente ni cabrá la idea de que somos lo que somos.
Por supuesto y como siempre, me senté entre los dos, dándole un poquito la espalda a los Rizos, sé que al maestro le gusta vernos así.
Tocaba noche de hacerme rabiar, me aseguraron que no iban a follarme y me exigieron que no dijera nada ya que yo era la única que se había corrido de momento en esa noche. Enseguida tenía una polla en cada mano, masajeándolas con destreza para conseguir en segundos que creciera. Odio el tabaco, odio que fumen, pero reconozco que me resulta curioso (esa no es la palabra pero no encuentro otra ahora mismo) ver como se concentran, como cambian la forma de inhalar y exhalar el humo cuando tengo su polla en mi mano, estoy segura de que les gusta verse a si mismos en esa situación, que les encanta su imagen. Lo pregunté y así me lo afirmaron.
Entramos dentro pero no hasta el fondo, tenían que hacerme sufrir, así que nos quedamos en los sofás donde sí se puede fumar, por supuesto.
Al poco de llegar ya estaba de agachada contra el suelo a cuatro patas con la boca más que ocupada en darle placer al maestro. Llevaba la falda lo suficientemente corta como para que en esa posición se me viera las ligas de las medias, era totalmente consciente de que sólo con la visión de mi trasero los rizos se estaban excitando. Se tiró al suelo detrás de mí y me seguro que me iba a ir a Lisboa bien marcada, no fui la única que acabó con marcas esa noche. Empezamos a follar allí mismo. Gemía cuando le sentía dentro, clavándose hasta el fondo, oía desde la lejanía como me preguntaba el maestro qué donde estaba metiéndose, pero sabía que no podía contestarle y él mismo se respondió, sé por sus jadeos que se la estás metiendo por el coño. Sonreí mientras le miraba, me encanta que me conozcan tanto. Les pedí que me llevaran a dentro pero, como siempre, me hicieron rogárselo así que eso hice pero se lo suplique mientras les arañaba la espalda (ya he adelantado que no soy la única que me fui marcada a casa). Me arrastraron hasta la cama y me follaron como sólo ellos saben, y mientras lo hacían, fuerte y salvaje como a mí me gusta, entre gritos no pude evitar pedirles... cosas, cosas que ellos siempre cumplen.
Lo que pedí me lo dejo para mí y para ellos, no todo puede ser público ¿no?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Hiperactiva



No es que sean poco para mi, más bien al contrario. Son tanto, nadie debería serlo todo para otro alguien, así que no se ocurriría decir que lo son todo, pero son... tanto.
No es que me sepan a poco, más bien al contrario.
Pero es que... necesito un poco más de actividad. Necesito buscarme un amante nuevo. Para estar más activa, para no “necesitarlos” tanto.
Porque como yo soy hiperactiva pues claro...
Sé que en nadie encontraré todo lo que me dan ellos dos, lo que tenemos los tres es único. Quizás sí que soy yo la que abandonará pero sólo será en la platea, entre bambalinas posiblemente será otra cosa.
Necesito un amante nuevo, para calmar mi hiperactividad que se acelera cada vez que nuestros complejos e inhumanos horarios no nos permiten vernos.
Así que sí, necesito un amante nuevo... en la variedad está el gusto ¿no?



p.d. contaré con pelos y señales la “despedida pre-vacacional”. Sólo diré que ya empezó el día de antes cuando me dejó en el coche cerca de casa y, disimulando delante de su amiga, me dijo “Disfruta y pásatelo muy bien en Lisboa” mientras me miraba por encima de las gafas adelantándome todo lo que me iba a hacer el día siguiente.

p.d.2 Escribo cosas muy raras ¿no

domingo, 8 de noviembre de 2009

ME VOY DE MERECIDAS, NECESARIAS Y MARAVILLLOSAS VACACIONES!
Una semanita nada más, prometo escribir con pelos y señales la "despedida" de ayer, sólo adelantaré que me duele todo el cuerpo :D

jueves, 5 de noviembre de 2009

Respuestas




Me preguntó ayer, a las cinco y poco de la tarde, a plena luz del día, sin ocultarse, sin ocultarnos, nosotros no somos de los que hacen las cosas a escondidas, con las luces apagadas y las cortinas bien cerradas, nosotros no. Nosotros tenemos conversaciones surrealistas en sitios “chics” tan caros como horteras.
Él me preguntó y yo le contesté como sólo sé, con total y absoluta sinceridad.
“¿Qué es lo que quieres?”
Y se lo dije, primero lo dude trescientos metros, me o tenía que pensar. Pero se me ocurrió enseguida, mi mente es tan rápida como depravada. Sabía lo que quería y así se lo hice saber, porque él quería saberlo.
Así que más pronto o más tarde, tendré mi sesión, personalizada y sólo para mí.
Es lo bueno de él, que no falla nunca.

Quiero ser Farida, pero sé que soy Lulú.

martes, 3 de noviembre de 2009

Crisis horaria




- Genial, pues el jueves quedamos....
- ¿Pero tú no estas en el pueblo el jueves? Llevas ese turno ¿no?
- ¡Joder! ¡Sí! Vaya mierda, pues la noche del viernes.
- Yo el vienes no puedo, tengo cena con los del grupo de Macramé...
- Y ¿hasta que hora estarás con ellos?
- No sé, hasta la una o así, vamos a cenar a un sitio muy sórdido con espectáculo de coplas y todo.
- ¿Y si convenzo a éste para ir allí hacer como que no nos conocemos de nada y cuando vayas al baño aprovechamos para darnos un buen magreo a tres?
- Me parece una muy buena idea, pero tendré que estar un ratico después con estos que a las últimas cenas no he ido.
- Pues mira, quedamos el sábado...
- Pero el sábado yo debería salir con éstas, que la semana que viene la pasó en la Cunchinchina, aunque están cada una en un agujero... Yo creo que el sábado sí que podría ser.
- Genial, quedamos en tu casa a las 8 o las 9, nos pasamos una hora probándote ropa y haciendo todas las fotos que llevamos años intentando hacer, cenamos algo y luego nos ligamos a alguien “a puerta cerrada”.
- Me parece un plan genial, ¿hablas tú con nuestro tercero en discordia?
- Claro, yo creo que podrá...
- ¡¡Mierda!! Me digo que quería irse este fin de semana sólo a montar en burro o algo así.
- Jodeeeeeer.
- A ver si hay suerte y le convences para que se vuelva un día antes o algo así.
- Ahora, soy yo el que lo veo difícil.
- ¿No te parece irónico?
- ¿El qué?
- Ahora que superamos nuestra sentimental, lo que tenemos es una crisis horaria.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Continua espera




Estoy... inactiva. Es el cansancio que me descargar la batería, y además como es solar y ahora anochece a las seis de la tarde... pero ahora llegan quince maravillosos días de merecidas, necesarias y valiosísimas vacaciones. Pero ni aún así el tiempo y el espacio nos da una tregua para facilitar lo que, per sé, es bastante complicado.
Kilómetros, reuniones insoportables a horas intempestivas, turnos incompatibles con la vida humana, proyectos vitales más vitales que proyectos entre otras cientos de circunstancias ajenas a nuestra voluntad, hacen que organizar una cita a tres se convierta en un duro decálogo en el que cada prueba es más dura que la anterior; pero ahora sé, casi casi seguro, que no estoy sola corriendo, ahora sé casi con seguridad que cuando me canso viene a coger el relevo para seguir corriendo y así acabar la carrera. A principios, mediados, finales de semana y con la agenda en la mano intentamos sincronizar lo insincronizable pero aún así es complicado.
Pero yo soy el hígado, las vísceras y el corazón de este nuestro cuerpo compartido, no sé pensar con la cabeza, esa parte de la anatomía le corresponde a otro, por eso me jode más que pasen tantos días sin vernos, olernos, sentirnos, tocarnos, palparnos, lamernos, saborearnos, absorbernos o esnifarnos los tres a los tres.
Todos los días son demasiados días, es lo que tiene ser las vísceras que lo bueno es buenísimo y lo malo es malísimo. Manía- depresión, manía- depresión...
Pero mientras espero a que Marte se alinee con Saturno y la luna se coloque en Júpiter voy a dedicarme a escribir cada una de las cosas que tenemos que hacer, para que no se me olviden; algunas sólo serán palabras inconexas difícil de descifrar, otras serán explícitas fantasías.
Mmm... por dónde empezaremos hoy.
Quiero secuestrar al Maestro, aparecer cuando menos se lo espere llevando puesto su vestido rojo favorito, los tacones que le gustan y el liguero que me recuerda cada dos por tres. Secuestrarlo y hacerle pasar una tarde de relax y una noche de sexo salvaje con sesión fotográfica incluida, que sé que le encanta. Eso quiero hacer. Ahora sólo falta esperar que Marte se alinee con Saturno...

sábado, 24 de octubre de 2009

Los mejores del mundo








Es imposible describir con palabras todo lo que sentí la madrugada del viernes. Es imposible de describir.
Reconozco que acudí a la cita un poco nerviosa y expectante. Nerviosa porque cuando más hábil me siento es con ellos dos solos, cuando estoy con el resto me siento pequeñita, supongo que es uno de los inconvenientes de salir a cenar con gente que tiene 15 años más que tú. Pero mis nerviosos no sólo estaban ahí, se dividían entre mi minúscula presencia y la negra idea de que, quizás, ellos no estaban dispuestos a quererse de nuevo.
Pero todo eso estaba sólo en mi cabeza. Ni me hice pequeña ni se han dejado de querer, más bien todo lo contrario.
A base de mentiras piadosas y después de más de una evasión al baño, conseguimos escaparnos, primero el maestro y luego nosotros dos. Cuando lo vi de pie, al fondo de la estrecha calle, con el abrigo largo atado hasta el cuello mientras mis rizos favoritos me repetían lo cachondo que le pongo sólo podía pensar “por fin, esto empieza a parecerse a un verdadero re-encuentro de verdad” igualito que Lulú.
Fue genial, irrepetible, cósmico, reconozco que insospechado.
Nos fuimos a nuestra esquina favorita, me sentaron en el medio de los dos como siempre, para poder tener a ambos bien cerca. Por supuesto no me dejaron entrar al abrigo de la penumbra todo lo contrario.
Llegué al sofá completamente empapada y ambos completamente erectos, los tres babeando por los dos. Llegué al sofá ya marcada, menos mal que los rizos no llevan las uñas tan largas como las mías, pero aún así me senté marcada, los arañazos de la espalada comenzaban a enrojecerse. Disfrutamos del sofá público mientras los voyers disfrutaban de nosotros. Le pedí al maestro que me arrastraran hasta la oscuridad pero me obligó a rogárselo, cosa que hice entre jadeos y susurros de un placer robado.
Y una vez en la pista de baile los tres nos hicimos uno y ellos jugaron a besarse a lamerse, jugaron a dejadme de lado sólo y exclusivamente para excitarme más todavía, y yo, que soy un ser primario, por supuesto respondí como se esperaba que lo hiciera. Me arrodillé en el suelo esperando la ofrenda que ambos tenían para mí y, una vez más, no fui decepcionada.
Casi me llevaron arrastras hasta la cama y allí perdí la percepción del tiempo y del espacio, todo empezó a girar en mi cabeza, mi cuerpo estaba saturado de dolor, pasión, sudor... Mi sexo era incapaz de retransmitir todas las sensaciones, eran demasiadas sensaciones, pero ese exceso me sabía tan bueno, simplemente era delicioso.
Todavía tengo cada segundo en la cabeza pero me siento incapaz de trasladarlo. Recuerdo fragmentos con más intensidad. Recuerdo como me agarraba los pechos, com sentía la forma en que clavaba sus uñas, mi cuerpo vuelve a sentir el dolor de ese instante y la sensación tan increíble que ahogaba a mi cuerpo en el momento que podía detenerme. Recuerdo que en algún momento los dos estuvieron dentro de mi a un tiempo, recuerdo que cuando me penetraba por todas mis entradas borré de un plumazo los meses de obligada abstinencia.
Todavía, si me concentro bien, puedo volver a sentir como caía en mi pecho ese líquido caliente y traslúcido, como dibujaba estelas de placer en mi cuerpo, puedo ver como se masturbaban los dos sobre mi vientre apoyados en el hombro del otro hasta que el placer nos hizo partirnos en dos a los tres y gemir de placer.
Y después.... la nada, la tranquilidad de la no-ficción, la delectación del éxtasis post-coital (el cual me está durando días), el deleite de disfrutar de tres cuerpos que se quieren, se respetan y por fin se entienden.
Tengo los mejores amantes del mundo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Caso 576




Caso 576


La paciente refiere un comportamiento reiterativo y repetitivo el cual insiste en seguir por mucho que su más cercano círculo le ruegue que no continúe con eso.
Pone como excusa, bastante fatua he de añadir, la excepcionalidad de las relaciones sexuales que el agente tóxico (más conocido como el rubio) le provoca, olvidando plenamente que hace semanas de su último encuentro erótico-festivo, el cual ella sigue relatando con la vehemencia y la pasión que la caracteriza. El recuerdo de dichos encuentros provoca ciertos síntomas, no tan negativos como los demás, en la paciente a tratar: endurecimiento del pecho, aumento de secreciones en distintas partes de su cuerpo y una mirada lejana como perdida casi asemejable a la catatonia.

Además de dichos signos, la paciente refiere llanto incontrolado, palpitaciones, sensación de “estar blandita”, e involución a la cómoda forma de crisálida en la que nadie la puede dañar o mejor, si alguien la daña, ni si quiera se entera.
En el momento del ingreso se inicia tratamiento con quedadas de amigas en las que el tema central es “ponerlo a parir” desde la total subjetividad de la parcialidad de la amistad y desde la total objetividad explicándole y haciendo ver a la paciente que el susodicho objeto tóxico no es más que un despojo social. En un segundo intento este equipo organizamos una cita con su amante-amigo-futurotíodesushijos quien repite y reitera la mismas ideas que este equipo y que sus amigas intentando darle también ciertas soluciones prácticas.
Se decide, en consenso con la paciente y por mediación directa de otro de los amigos íntimos, borrar el número del teléfono móvil e impedir todo tipo de citas con él, a no ser que sea sólo y exclusivamente para realizar el coito salvaje sin ningún tipo de extra sentimental e impidiendo rotundamente dormir con el objeto tóxico. Entendemos que el tratamiento debe de ser de por vida y así se lo hacemos entender a la paciente, no sólo con este objeto tóxico en concreto sino también en el caso supuesto de encontrarse en breves o en un futuro con otro objeto tóxico similar o semejante al actual.

El equipo decide no darle el alta de momento a la paciente y continuar el tratamiento de forma ambulatorio, queda pendiente citarse dentro de dos meses en el servicio que corresponda.


Firmado:
Doctor Tiempo

Nº de colegiado ¥

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Laica Trinidad II




Se lo dije directamente. “Tengo un plan que ofrecerte esta noche. Hoy nos follaremos al Maestro” Él titubeó, pensó que no sería lo apropiado, que nuestra Laica Trinidad todavía estaba descompuesta des-hacida, pensó que no era el momento. Insistí, un poco, no fue necesario insistirle demasiado él también lo deseaba y eso no podía negarlo.
Entramos desnudos y nerviosos, reconozco que no demasiado segura de lo que iba a hacer; pero no podía más, simplemente no podía más. Por primera vez en mi joven vida vi al Maestro dudar, ser pudoroso, pero nuestros cuerpos pudieron más que su cabeza y antes de que pudiera quejarse dos lenguas se debatían en duelo por su miembro.
No recordaba la genial sensación de pelear por alcanzar ese trozo de carne, no recordaba la genial sensación de sentir el aliento de otra persona en mi mejilla mientras mi boca busca algo que absorber.
Nunca, jamás, le había visto así. Tan.... altruista, tan preocupado por nosotros. Hubo momentos que sólo se dedicaba a tocarnos que nadie estaba fijándose en él y no parecía importarle, más bien todo lo contrario.
Hubiera pagado, lo hubiera dado todo, porque en ese mismo momento me hubiese penetrado, pero la logística lo impedía –prolongando el placer-.
Y después, los tres, respirándonos, tocándonos, echándonos de más. Sin fingir, sin actuar, sin medir cada puto movimiento, cada puto gesto. Se acabo buscar triples significados ocultos e inexistentes.Por fin la laica trinidad se reconstruye, y ahora no va a doler devolverle la vida, porque me he propuesto que vuelva mejor y mejorada. Y cuando yo me propongo algo...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Laica Trinidad I



Sólo puedo decir rápidamente porque me el deber me llama, que la Laica Trinidad ha vuelto a con-sangrarse (sí, está escrito apropósito). Sólo puedo decir que pocos días en los últimos meses me he sentido tan contenta, casi me arriesgaría a decir que ningún otro día me he sentido así.

Vuelve mejor y mejorada, como la nueva cultura orgánica.

Dejar de fingir, quitarme el personaje de Femme Fatale, ser yo con N mayúscula; esconder y, quien sabe, quizás tirar el metro con el que medía que siempre estuviese a la distancia correcta para que ansiara tenerme pero sin reclamar nada ha sido lo mejor que he podido hacer.

No hay dolor.

Ahora sólo hay una relación tan sana como depravada.

Joder, es que estoy tan contenta...

Lo contaré con pelos y señales, pero vernos a los tres apoyados en los tres, sin resentimientos, si hablar, sin dejar de tocarnos, sin dolernos, sólo sintiendonos y siendo conscientes de lo mucho que nos necesitamos....

Increible, estoy pletórica

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lo mejor



Genial, como siempre, increible, apasionada, salvaje.

Jamás me había sangrado el labio después follar, ni si quiera me di cuenta de cuando me mordía.

Genial.

Los gritos que me arranca.

Los gritos que le robo.

Y lo mejor, es esa pequeña complicidad en ese momento en que intentamos recalibrar los latidos y los jadeos de nuestros cuerpos, cubiertos de un sudor pegajoso, culpa del calor insoportable de la ciudad del viento; lo mejor de ese momento esa mano complice que se coloca en mi muslo diciendome que esta ahí conmigo, sientiendo y respirando lo mismo que yo.

¿Quizás no es eso lo mejor?

Quizás lo mejor es que entra por la puerta ya loco. Que nada más llegar me empotra contra la puerta de casa y me folla sin quitarse la ropa.

¿Quizás no es eso lo mejor?

Lo único malo de que todo sea bueno, es que cuesta mucho decir qué es lo mejor

miércoles, 26 de agosto de 2009

Estoy bien, realmente bien.




Estoy bien, realmente bien. Hacía meses que no me sentía así de bien. Acabo de decirle este mismo a mi rizos personal y él, con su escepticismo natural, me ha preguntado que qué me había metido. Nada, bueno, una botella de Moët Chando y sexo salvaje y desenfrenado con mi rubio favorito.
Me encanta.
Es sencillo, me encanta.
ME encanta poder quedar con él a comernos un helado en el parque sin que pase nada más.
Me encanta que venga a casa sabiendo que algo sumamente excitante va a pasar y que la realidad supere, con creces, la ficción.
Me encanta que me mire con esa mezcla de cariño y deseo.
Me encanta que nos calentemos tantísimo que seamos incapaces de llegar a la cama, que tengamos que follarnos en le suelo de la habitación.
Me encanta que se ponga tan nervioso que no sepa de donde agarrarme.
Me encanta que grite como grita cuando se corre.
Me encanta que me pida que lo lama, que le ate.
Me encanta que encantarle.
Me encanta no tener que fingir con él, no tener que ser la femme fatale que tanto me cansa entre semana, porque con ser yo es más que suficiente.
Joder, es que me encanta.
Me encanta que haga todo lo necesario, incluso un poco más, para que me corra y después me susurre al oído “La Petite Morte” mientras me besa con ternura y se queda pegado a mi costado sintiéndome.
De verdad que me encanta, porque es todo tan sano...Estoy bien, realmente bien.

martes, 18 de agosto de 2009

Pensar y pensar



Llevo varios días pensando en si a las demás se las follará como me follaba a mí. Si en los cuerpos desnudos y sudorosos de las otras, también escurrirá su baba, mensaje inequívoco de que está excitadísimo.
Últimamente no hago más que pensar en si seguirá incluyéndome en sus fantasías, en si, si lo hace, la hará más que antes o menos.
No dejo de preguntarme si su cuerpo también extraña al mío.
Me gusta contestarme que sí, que él también puede echarme de menos. Soy consciente de que no debería preguntarme esto, pero mi inconsciente no es tan cuerdo como yo, así que... poca solución encuentro la verdad.Lo que sí sé, es que ya no puedo mentirme, que ya sé que nada tiene doble sentido, que no hay mensaje ocultos en sus gestos, en sus actos o en sus ausencias, las cosas son lo que son y nada más. La verdad es que saber esto a ciencia cierta, hace que todo sea un poquito más fácil.

martes, 11 de agosto de 2009

Suplentes




El domingo el maestro y yo fuimos a cenar, a pasear, a lucirnos, a encontrar una nueva presa. Pero como bien dijo él nadie se le parece, lo que teníamos los tres... ninguno ocupa su hueco en nuestra laica trinidad. Mi cama está servida, ocupada a días alternos y satisfecha, pero queda vacío uno de los sillones de la Real Academia de la Lengua es la letra D de Depravado.
Una pena que todavía le echemos en falta, pero si con uno no es suficiente lo supliremos con dos, o con tres, o con....

Arnés



Te imagino mirando nervioso el escaparate de esa pequeña tienda de paredes roja, pensando en que podrías haber ido cualquier otro día en el que no hubiera tanta gente. Te imagino ideando mil formas de no tener que decir en voz demasiado alta qué era lo que querías comprar. Ha valido la pena pasar ese momento de vergüenza, ¿no crees?.
La sensación... no hay palabras para definir lo que sentí, lo que siento cada vez que te penetro con mi miembro regalado; supongo que siento una décima parte de lo que tú, y los demás, sienten cuando lo hacen conmigo.
Es una sensación... creo que lo siento es poder, poder de saber que puedo hacerte daño, que puedo hacerte gritar de placer o de dolor sólo con cambiar un sencillo movimiento de mi cadera. Me resulta curiosísimo no ser consciente del poder que tengo cada vez que un hombre deja, o incluso me pide, que le lame, que le chupe, que le absorba y le mame; en esos momentos tengo tanto, incluso más, poder que el que se me ha concedido hace unos días con mi juguete nuevo.
Pero, mi nuevo juguete es tan... divertido.Me encanta mi nuevo juguete, me encanta mi nuevo juguete, la la la la laaaaa

lunes, 27 de julio de 2009




Los aromas y perfumes de otros hombres, de cualquiera que me cruzo por la calle, me evocan a él. Sólo a él.
A nadie más que a él, y eso me resulta penoso.
Me rodeo de hombres que muchas veces ni me respetan, ni me entienden. Los pocos que lo hacen o no quieren tenerme o no pueden y, sea por lo que sea, no lo hacen.
Es tan fácil desearlo, tan fácil recordarlo, inversamente proporcional a lo difícil que resuelta olvidarle.
Casi caigo este fin de semana, casi me tiro a hacer el salto mortal sin red debajo; en cierta manera prefería la crueldad, cuando es cruel no me apetece, pero prefiero que volvamos a ser un poquito nosotros, aunque sólo sea un poquito.
Pero, mi pequeñín, se portó muy bien conmigo y yo mejor con él. Él no puede quejarse de nada, y no lo hace, al revés, lo agradece con besos dulces y pequeños roces furtivos en mis suaves piernas. Es agradable tener eso de vez en cuando. Supongo que necesito algo más que sexo.

miércoles, 22 de julio de 2009

Demasiado duro




Parapetada detrás de él, mirando y traduciendo los signos y síntomas de su cuerpo en vez de observar el espectáculo, tuve que agarrar la mano del maestro para no lanzarme sobre él, para evitar tocar su frente para asegurarme que su cuerpo reaccionaba como tenía que reaccionar ante las drogas legales que se había tomado haciendo caso omiso de lo que yo le había indicado. Tuve que amarrarme al maestro para no acercarme a ponerle una mano cómplice sobre su hombro ya que, probablemente, era la única persona en la sala que era consciente que ese momento la espalda le estaba destrozando.
No soy conocida, precisamente, por conseguir que las cosas se me pasen pronto.
Tonta de mí, esperaba un duelo por su parte, no un llanto peliculero, algo sencillo a la par que real.
¿Qué es lo peor?
Que aunque el domingo compartí una cama robada con un hombre más que interesante, que me dio dulces besos en lugares públicos cosa que hacía meses que no hacía, que me hizo sonreír gracias a las cosquillas que arrancó de mis labios; lo más triste es que a pesar de todo esto lo primero que escribo es que tengo que seguir conteniéndome para no arrogarme a sus brazos. Para no gritarle a dos centímetros de la cara lo muchísimo que le echo de menos.No soy conocida, precisamente, por conseguir que las cosas se me pasen pronto.

Y julio está siendo demasiado duro...

domingo, 12 de julio de 2009

Dolor



Follamos. Como animales en celo, contra el suelo de falsa madera del salón, sobre el sofá, apoyados en él. Nos arrastramos hasta mi cama y seguimos follando hasta que me colocó a cuatro patas y me pidió que le diera uno de mis juguetes para llenarme entera como me merezco. Y así rellenando todos mis huecos grité, berreé como una perra en celo mientras me licuaba y sentía como mi sexo explotaba.


Últimamente sólo pienso en hacer daño, en provocar un dolor físico que, aunque sé que no será así, se asemeje al que yo siento... Que cansada estoy, soy consciente de que necesito descansar pero descansar me duele porque pienso y pensar en doloroso porque... pienso demasiado en lo que no debo pensar...

Así de sencillo

miércoles, 8 de julio de 2009

Nueve Semanas y Media



Ayer vi tirada en el sofá con mi amante Nueve Semanas y Media.

Él estaba encantado, no sólo de las escenas de sexo que, obviamente, son muy muy buenas, sino por la relación que tienen los dos. A mi, por el contrario, me puso nerviosa, me dio asco, me produjo repugnancia ver como la humillaba, como le mostraba un mundo real paralelo al real que sólo alcanzaba estando cerca de él. Me dolió verla auto destruirse por un hombre, como la relación que para él era perfecta, romántica y cómoda, para ella era autodestructiva, desgarradora y adictiva.

Porque existen relaciones así, eso es lo más jodido, que existen relacione tan insanas tan tóxicas como esa ¿verdad?

martes, 7 de julio de 2009

Varios






El primer fin de semana en años queno me preocupo de llevarme ropa interior bonita a la que es mi casa de adopción. La primera vez en años que sé a ciencia cierta que no va a pasar absolutamente nada. Bueno, no voy a mentir, el maestro como siempre, me dio una pequeña alegría y nos calentamos mutuamente (me encanta que me conozca tan bien, como para saber en que momento me tiene que hechar la mano a la boca para ahogarme ese grito de placer).


No ha sido la primera vez que quedamos para follar y no follamos, pero sí que ha sido la primera noche de confesiones y relatos dolorosos con nombre y apellidos, también fue la primera vez que se fue a las tantas de la mañana y me dejó preocupada, pero encontró el coño y está mejor, hasta dejó constancia escrita de las gracias que me merecía.


También ha sido la primera vez que mi sospechas han sido confirmadas, así que oficialmente hablando soy la otra. La verdad es que no me importa, prefiero saber la verdad, ya no me gustan las mentiras piadosas.


Sigo deshecha, "deshacida", y más después de este fin de semana de auto-flagelación, de latigazos mentales, de verle desnudo, de olerle, de besarle los labios rápido y fugazmente mientras mi cerebro le ataba las manos a mi corazón para que no tomara el control esos segundos evitando así que se volviera a desatar el caos. Pero si estaba mal con él y ahora estoy fatal sin él, ¿no sería merjor follarmelo por lo menos? Sentir su peso... mataría por sentir su peso, su cuerpo sobre el mio... total, voy a estar igual de mal...


Sé que es una mala excusa, pero es culpa de la desesperación de verdad. Porque estoy desesperada


Bueno, no me puedo quejar, que follo todas las semanas y la verdad es que ahora me tienen bien atendida, aunque tenga que estar mirando el móvil...

jueves, 25 de junio de 2009

Champan y otros




Que erótica es la normalidad cuando lo "estadísticamente incorrecto" está tan presente en tu vida.


Que rara y sola se siente la botella de Moë Chando en la nevera, sola porque le falta un plan y extraña porque el glamour no suele reinar en mi nevera.


Hoteles buenos, mimos cotidianos, películas de miedo, polvos rápidos en jornadas laborales (las suyas) gominolas y sorbete de mandarina y,espero que en un futuro no muy lejano, una fusta y un arnés.


Joder, creo que se puede decir que esoy servida ¿no?

sábado, 20 de junio de 2009

Un cine




Reconozco que fue genial, el estar con 4 de los 5 sentidos alerta esperando a que un completo desconocido conocido se sentará a mi lado para... tocarme.

Con los ojos vendados...

Oí como se acercaba, como se sentaba mientras de fondo escuchaba la película, y, aunque sabía que no podía tardar mucho en tocarme, la primera vez que su mano desnuda acarició mi brazo mi cuerpo se estremeció sin remedio, lo reconozco.

Reconozco también que hice un pequeña trampa y que si miraba para abajo podía ver si mano pasando por mis brazos con mucho cuidado.

Reconzco, otra vez, que fue genial, que fue una sensación tan nueva como desconocida como excitante.

Ha sido la primera vez en mi vida que he ido al cine y no me he enterado de nada de lo que ocurría en la pantalla, con la capacidad que tengo yo para hacer mil cosas a la vez, será que estaba muy abstraida...

sábado, 13 de junio de 2009

Lencería




La verdad es que no pensaba que tenía que volver, así que volví nerviosa a la par que excitada.
Recogí la bolsa haciendo mucho más ruido del que yo creía que iba a hacer.
Al despegarla y ver el pequeño paquete con la cinta de ese color tan apropiado amarrándolo para evitar que se escapara, me dio un vuelco el corazón. Bueno, mi cuerpo entero, desde los dedos de los pies hasta los últimos milímetros de las pestañas.
Reconozco que era lo último que me podía esperar.
Me quedé mirándolo un segundo y, aunque era tan sumamente obvio, no sabía qué hacer. Pero, ¿qué se hace cuando te dan un regalo? Abrirlo ¿no?
Mis manos reaccionaron como por instinto como cuando estoy excitada, funcionaron de forma totalmente independiente a mi cabeza y abrieron el papel retirando la cinta (la cual, por supuesto, guardo) con mucho cuidado a un lado.
Sólo vi algo negro brillante, pero enseguida reconocí ese logo. Lo abrí del todo y lo dejé resbalar entre mis manos conteniendo el aliento porque no me lo creía todavía.

JAMÁS, y cuando digo jamás es jamás, me habían regalado ropa interior. Siempre me la he comprado yo pensando en ellos, exclusivamente para ellos, pero jamás me habían regalado algo así, y menos de esa manera.
La de cosas que se me han ocurrido en 24 horas...

Hasta la pequeña cinta granate es pervertida en mi cabeza....
Quiero el siguiente juego

jueves, 11 de junio de 2009

Tarde de domingo


El domingo, como todo lo que hago referente a mi Rubio particular, de forma premeditada y aunque el cansancio se había afianzado en las plantas de mis pies, me fui a celebrar la derrota no tan mala. Reconozco que fui hasta el bar con una panda tan reducida como... ¿cansada? de personas porque casi tenía “cerrado” el encuentro.
También tengo que reconocer que hubo un momento en que pensé que el paseo hasta el bar no había servido para nada y que se iba a ir con una de las muchas “otras” que tiene.
Pero bajó al baño, y a los tres minutos estaba yo detrás de él. Sin duda fue mi mejor jugada.
Me sigue pareciendo increíble la química sexual que tenemos los dos. Somos como dos animales que se atraen sin remedio, que se precipitan por un barranco con una caída libre tan grande como peligrosa.
Me encanta, me encanta como me folla como un animal salvaje, me encanta como me penetra sin ningún tipo de compasión y, con cuidado al principio, me hecha una de sus manos al cuello como esperando a que le de permiso. Permiso que por supuesto le doy sin pensar, porque no solo le estoy dando permiso yo sino que él me está abriendo la puerta para hacerle lo que quiera.
Ambos quedamos marcados.
Y los ramalazos que le dan a mitad de noche...
Mmm Es que eso no tiene nombre, me encanta, me encanta que se quede a dormir no sólo porque me divierto con él y porque por las mañanas se podría decir que se levanta hasta tierno, pero, sin duda alguna lo mejor de que se quedé a dormir es que se despierte a media noche pensando sólo y exclusivamente en follarme.
Yo no quería dejarle levantarse hasta que me esposara, pero me apiade de él y de su resaca.
Es una pena que tenga tantas amantes, porque sino fuera así hoy en vez de estar con otra estaría en mi cama y me tendría esposada para hacerme todo lo que quisiera y yo no podría resistirme a nada.

¿Sabéis que es lo peor? Que aunque me pasó el día recordándolo y humedeciendo mi tanga gracias a lo que hicimos mi Rubio y yo, gracias a lo que nos queda por hacer, y, gracias también, a lo que me propone el “Hombre de los 5 sentidos”, aunque me pasó el día, permítanme decirlo así, cachonda como una perra, ni mis manos ni mis juguetes son suficiente para partirme en dos, me enseñan el camino hasta el precipicio pero luego no me dejan saltar. Necesito que alguien me devuelve mis auto-orgasmos, menos mal que las manos y los miembros de los demás me calman y reconfortan mucho más que las mías. Menos mal...
Y yo que creo que esta pobre sólo está esperando que la llamen por teléfono, por qué será que la entiendo tanto...

martes, 2 de junio de 2009

Mi primera vez


Ayer de forma totalmente fortuita, me acordé de mi primera vez allí.


Recordé a la perfección esa llamada perdida a las tantas de la madrugada, "Arreglate, vístete por favor y cógete un taxi que te doy una dirección, ¿estás lo suficientemente despierta como para apuntar la dirección?" Yo no hacía más que preguntarle que qué decía. "Él me ha preguntado por tí, te ha pedido a tí, te reclama..."


No hizo falta nada más. No sabía a donde iba, no sabía como me tenía que vestir, así que me pusé mi mejor ropa interior, eso sí que lo sabía, me pusé los vaqueros, los tacones, y la camisa blanca dejando desabrochados los dos primeros botones.


Salí a la calle paré un taxi y le dí la dirección que llevaba apuntada en un papelito.


Llegamos enseguida, me bajé del coche e hice la perdida que tenía que hacer para que saliera a buscarme. En cuantro vi esa puerta sabía a donde iba.


Supongo que ese era el momento para hecharme atrás, pero no quise hacerlo.


Salío a buscarme y me dijo que estaba guapísima.


De verdad había preguntado por mi?? No me lo creía. "No eres consciente de lo que le atraes, no eres consciente de tu capacidad de seducción, hoy tenías que ser tú, no podía ser ninguna otra".


Llamó a la puerta y conforme avanzabamos notaba como mi corazón se aceleraba. Iba, discretamente, fijándome en todos los detalles, quería quedarme con cada esquina, con cada olor, con cada color, quería tatuarme cda sensación en la piel. Él estaba al fondo de la barra, en lo que se convertería desde ese día en nuestro rincón, jugando con su mano en sus rizos, como hace siempre que espera, mirando hacia la puerta para ver cuando entraba. Sonrió nada más verme, me repaso de arriba abajo primero, com asegurándose de que estaba ahí.


Me senté en la barra, me presentaron al camarero y pedí un vozka con naranja, Absolut si puede ser.


Reconozco que tengo alguna laguna mental, que no recuerdo muy bien como fueron los siguientes minutos. Creo que empezaron a jugar con mis pechos en la barra; recuerdo que el maestro en su infinita sabiduría me sentó entre medio de los dos pero dando un poquito la espalda a la gente.


REcuerdo, que aunque yo quería lanzarme a a oler su rizos, el maestro antes de bajar me pidió que le hiciera sufrir, aunque quieras tirar a por él fiáte de mi y haz como si me desearas más a mi. Eso fue el principio del primer acto, el prologo surgió años antes de forma más natural, menos estudiada, pero con los rizos hay que estudiarlo todo sino no sale nada bien.


Sé que estuvimos jugando en la barra un rato, que comencé a hacer que las cosas crecieran antes de pasar a la "intimidad". Sé que antes de sentarme en el sofá ya estaba empapada, eso tampoco es dificil de conseguir, muchas veces no necesito ni que me toquen.


Pasamos... ¿al sofá primero? Eso no lo recuerdo. Lo que sí que sé es que estuvimos en la "pista de baile" tocándonos, sobándonos, comiéndonos los tres. Recuerdo que el olor de los rizos desapareció un momento mientras decía algo así como "voy a mirar quien hay por ahí" Le pregunté al maestro que a que se refería, me dijo que no me preocupara que ellos se encargaban de todo y, por décimo sexta vez, volvió a preguntarme si estaba bien, si me encontraba a gusto.


Volvió sólo, me cogió de la mano y los tres seguimos recorriendo ese antro que tan bien conocían.


Al final, una luz rojiza que reflejaba detrás de unas cortinas semitransparentes escondía a varias personas. Me paré en seco, supongo que el miedo a lo desconocido y la inseguridad me paralizó.


Hey, que hasta yo tengo mis límites. Se miraron, me miraron con una ternura especial y ambos me besaron mientras uno de los dos me aseguraba que ellos los respetaban. Así que me llevaron a otra "habitación", al principio reconozco que estaba más tensa que excitada pero en segundos se dió la vuelta a la tortilla y la excitación pudo con los nervios.


Follamos los tres, com antes, como otras veces pero distinto, más... salvaje, más público... No hacían más que preguntarme si estaba bien, me pareció tan dulce tan sincero, dónde iba a estar mejor.


Si tengo que decir la verdad no recuerdo de manera especial el polvo. Sé que el rizos desapareció un momento y volvió envuelto en una toalla blanca y con el pedazo de plástico imprescindible y necesario que sería el testigo directo de nuestro éxtasis.


Esa noche pensé que había encontrado mi línea, que me había dado cuenta de que había cosas que nunca podría hacer. Pero nada más lejos. Esa noche, mis hombres me dieron la llave de la puerta para que yo decidiera si la abría o no. Esa noche metí la llave en el bombín de la cerradura y la giré, obviamente, hacia la izquierda, para que fuera más fácil la noche siguiente, la siguiente semana o cuando yo quisiera, abrirla del todo. Con un sencillo pero firme empujón. Y eso hice.
Esa noche fue el princpio de todo, el verdadero principio.
Asi que ayer, sin quererlo, lo recordé todo, de forma totalmente fortuita. Y después de tanto tiempo, parece que haya pasado mucho más, mi piel sigue saturándose sólo de recordarlo.
Por lo menos esa capacidad no la he perdido.... todavía....

miércoles, 20 de mayo de 2009

Azul


Le dije todo, no me quedó nada dentro. Me senté delante de él y le vomité cada sentimiento, cada caricia, cada sensación.
La de cajas que quedaron sin comprar, la de cajas que se quedaron en mi cabeza, y la única caja que le entregue se quedó dentro de la mesilla del recuerdo, cogiendo el polvo de la desidia.

Necesito que alguien me folle, al ser posible bien, para que me arranque todo su olor, su aroma, para que borre las marcas que él me dejo la última vez. Necesito que alguien apague mi cabeza por un rato, que haga que me olvide. Porque yo sola no puedo, siempre está él de fondo.

Y no hago más que pensar en todas las cosas que llevábamos tiempo diciendo que íbamos hacer juntos y que no hemos hecho. Cosas que sin él dudo que pueda hacer, o que si las hago con otros, no serán ni parecidas.

Sí, nos perdemos una oportunidad histórica. Primero pot tu desidia y ahora por culpa del amor que siento. Ojalá pudiésemos obligarte a amarme igual que te obligamos a comerme entera, a sostenerme desde atrás para ofrecerme al Maestro. Ojalá fuese tan sencillo como eso.

Paralizaremos el tiempo para que solo pase en mi cabeza y, cuando todo esto halla quedado atrás, retomar la oportunidad histórica donde la he dejado invernando.

Joder, necesito que alguien me folle y después me de cuatro abrazos.

Joder, que duro está siendo esto...

viernes, 8 de mayo de 2009

El último

Casi tuvimos que arrastrarlo hasta nuestro antro favorito. Casi parecía que nos estaba haciendo un favor.
Hoy he decidido que ese habrá sido el último, por lo menos en un tiempo. Supongo que si el viernes lo hubiera sabido lo habría vivido de otra manera, me hubiera molestado en olerle más, en sentirle más, en... en calcar cada peca, cada marca de su cuerpo en mi mente. Si el viernes hubiera sabido esto hubiera hecho una fotografía de la cara que pone mientras se corre sobre mi pecho, no hubiera dejado que se apartara cuando le mordí y le hubiese dejado la última marca. Pero el viernes todavía no era consciente de todo esto. El viernes todavía pensaba que podía ser, que algún día sería. Creía que valía la pena seguir luchando por una ilusión, por un espejismo.
El viernes nada más acabar pedí que nos fuéramos, les pedí que me llevaran a casa, y yo nunca pido tal cosa, al revés, alargo todos los segundos que puedo ese momento, aunque sólo sea para poder rozar su muslo con el dedo pequeño de mi pie, porque así me parece que compartimos algo.
Que penoso. Años viendo cosas donde no había nada, meses buscando dobles sentidos en frases carentes de sentido alguno, semanas intentando descubrir el sentido oculto inexistente de las canciones que me hacía escuchar.
Lo he intentado, he intentado sólo follar, dejar de sentir, arrancarme la piel a tiras para dejar de follar con mis sentimientos y hacerlo sólo con mis vísceras. Pero ha sido imposible, porque cada roce enciende una llama que creaba más y más sensaciones.
Lo tengo que dejar, no queda otra alternativa, sino esto no se va a pasar, no va a ir a mejor. Esta parece más definitiva.
Llevo tres días llorando, porque no hago más que pensar, cómo voy a seguir sin oírlo una vez a la semana, sin sentir su peso, sin tocar sus rizos negros. Pero intento consolarme diciéndome a mi misma que yo me merezco más, que yo me merezco tardes de domingo, paseos y cientos de fotos. Intento tranquilízame a mi misma pensando en todas las cajas que tenía preparadas para él, para los dos, y que jamás me ha permitido darle.
Estoy cansada, cansada de luchar contra la desidia, cansada de engañarme y de amordazar a la voz que me grita que no hay nada que hacer, que la única salida es dejar de verle por un tiempo. Hasta ahora no era planteable esta decisión, no me atrevía a perder lo que teníamos hasta ahora, pero lo que tenemos ahora es lo que me está matando, lo que está acabando conmigo. Yo no me merezco esto.
Pero él se merece una explicación, necesito quemar mi último cartucho, darle una de las cajas para que sepa lo que se pierde, para que pueda elegir si lo quiere o no. Y será que no lo quiere, o que no puede tenerlo, qué más da?? A efectos prácticos es lo mismo.

Así que ahora no hago más que intentar borrar de mi cuerpo eso último encuentro. Quiero olvidar como me elevo hasta la banqueta para abrirme las piernas, retirar a un lado el tanga y bucear entre mis piernas como hacía meses que no hacía. Necesito tachar de mi mente cuando les pedí que me sujetaran porque me caía, arrinconar en mi cabeza el momento que me tumbaron en la “cama” y me desvistió para follarme mirándome al principio para después, cuando yo se lo pedí, hacerlo desde atrás. Tengo que desdeñar de mi cabeza ese orgasmo, el mejor que he tenido con él, porque recordarme gritando me está matando.
Y por supuesto tengo que olvidar su cara cuando el éxtasis se acercaba hasta su cara, tensaba su cuerpo, marcaba sus escápulas mientras se vertía sobre mí.
Tengo que borrar todo eso.¿Alguien puede ayudarme con esto?? Por favor, que alguien me dé algún tratamiento, porque sola no sé si puedo.

jueves, 30 de abril de 2009

Osado




Se auto invito a mi fiesta de cumpleaños, a su favor diré que no le mandé a la mierda, que me quejé de su osadia pero no demasiado.

La tercera vez que me repitió que estaba muy guapa, y realmente lo estaba, se lo agradecí y acto seguido le pregunté si echaríamos un polvo en algún baño; “no es mal plan, contesto”. Sellamos el trato con un beso rápido que sería la puerta de horas de perseguirnos en los bares sin ningún tipo de pudor, de besarnos, comernos, devorarnos en medio de cada pista, aguantando sandeces de personas que no deberían hacer estupideces de ese estilo, pero nada puede ser perfecto ¿no?
El nivel de alcohol en sangre subió demasiado como para asegurar ciertos actos libinidosos y deseados.

Cuando llegamos a casa estaba segura de que tendrían que pasar unas horas de abstinencia para que, al menos, pudiera moverse. Pero volví a equivocarme. R. Funciona a impulsos, nunca se sabe cómo o por dónde va a salir.
Hablamos durante más de una hora de cosas que había que hablar. Me parece muy ridículo que la gente se excuse de cosas que no son excusables diciendo que su personalidad es esto o lo otro. ¿Pero qué más da? Hay cosas que no se pueden hacer seas como seas. Me quedé dormidita encima suyo, mientras por su culpa el aire de la habitación se iba haciendo más denso y cambiaba de olor, fingiendo que estaba despierta.

Me di la vuelta para que él se acoplara a mi espalda, sé que le gusta dormir así. Se acercó a mi espalda y comenzó a besarme la nuca, tenía dudas de si eran besos de buenas noches o de buenos días. Se acercó más a mi, podía sentir en mis nalgas como se despertaba; le respondí poniéndole la mano sobre mi pecho derecho, no necesito más.
Como siempre salvaje y desenfrenado.

Creo que no es consciente de la química sexual que tenemos los dos, más bien que sólo lo es cuando estamos juntos, pero que no se acuerda; aunque se masturba conmigo, o eso me dice, entonces por qué no follamos más. No lo entiendo.

Tengo vacíos mentales, recuerdo momentos pero no sé como llegamos a ellos.

Le monté, llevaba días deseando hacer eso, lenta y profundamente, me agarró de las caderas para imprimirme un ritmo que, obviamente, ignoré por completo era mi clítoris el que mandaba. Me ordenó que me pusiera de cuclillas para que fuese él el que mandara, no me importó lo más mínimo. Salí de él y chupé mis restos, me encanta sentir mi sabor en la polla de un hombre, es una sensación tan curiosa. Se la lamí a conciencia, me la metí hasta el fondo mientras el empuja sin piedad hacia dentro. Le pedí que me lo pidiera, es que me encanta escuchar cómo me piden las cosas, me encanta saber que soy la que tiene el poder, por lo menos ese ratito. Le di el dedo para que lo lamiese, porque quería que fuese su saliva la que le facilitase el camino, lo dejó empapado para que resbalase mejor; se lo metí un poquito, me pidió que lo introdujera más, pero le chiste y le dije que era yo la que mandaba, tampoco él tuvo ningún problema con eso. Recuerdo perfectamente como gemía, como aguantaba para no correrse, como jadeaba. Me levantó y volvió a meterseme dentro, se me clavó hasta el fondo. En un momento me dio la vuelta y él se puso encima, comenzó a moverse con un ritmo desorbitado, saliendo del todo para entrar hasta el fondo acompañado de ese sonido perfecto incapaz de reproducirse. Con la mano izquierda se apoyaba en la cama, la mía estaba ocupada en el clítoris y su mano derecha, sorprendentemente, asió mi cuello, con fuerza, mientras entraba y salía, sin parar, apretando lo justo para hacerlo increíble.
Me corrí, de una manera salvaje, sentía como mi piel saturaba poco a poco y necesitaba explotar, sentí perfectamente como esas miles de partículas maravillosas se esparcían por todo mi cuerpo.

Pero él no tenía bastante, y yo tampoco.
Me dio la vuelta, me pidió permiso al oído y, como pude, le dije que sí que sólo le pedía que tuviese cuidado.
Sentí cómo la acercaba, como se aproximaba lentamente a la estrecha entrada. Me lo imaginaba de rodillas tras de mi, con su mano derecha dirigiendo su miembro y la izquierda abriendo mis nalgas. Aunque entraba despacio sentía como cada fibra de mi se iba haciendo más elástica, gritaba, gemía, el dolor era, en proporción, mayor que el placer en ese momento. Yo sabía que se pasaría, que sólo tenía que esperar un poquito para que todo se transformase en placer. Él lo sabía también, por eso mis gemidos no le pararon. Siguió entrando poco a poco haciendo que mi cuerpo se ensanchara, se volviera elástico, y, de repente, el dolor cegó, pasó totalmente, le dio paso a un placer sin límites. Él, precavido, permaneció quieto hasta que comencé a moverme yo, haciendo todo lo posible por que mi culo chocara contra su pelvis. Sentí como sus embestidas eran más duras, más salvajes, más profundas, como sus gemidos pasaban a ser chillidos incontrolados, sentí como sus sacudidas prolongaban las mías mientras ambos nos uníamos en un grito.

lunes, 13 de abril de 2009

Chorro


El perfecto e incansable chorro de la ducha me transporta a lugar mucho más obscenos que la mampara de mi baño. Me rememora la última vez, ya demasiado lejana, que me tocaste, que te esparciste sobre mi pecho, recuerdo cada segundo de cada uno de los éxtasis a los que te he arrastrado, recuerdo como te dejo en el borde del abismo y eres tú el que se tira detrás de mí. Como tensas los músculos de tu cuello, hinchas las venas de tu nuca y se te distingue hasta el último recoveco de tus escápulas mientras tú te tragas un susurro hasta que me permites arrancarte un grito de placer que se desprende con una parte de ti mismo sobre mi pecho.
Todo eso consigue mi maravillosa ducha, realmente fue una gran compra.

lunes, 6 de abril de 2009



Tengo el mono, o el mono me tiene a mí.
No me lo quito de la cabeza, a todas horas en cualquier momento, en el fondo está él, como el sonido del mar en la playa que siempre se escucha.
Me revuelco con otros en la orilla, desconocidos que viven su micro película porno diciendo sandeces paupérrimas que suenan a porno del malo, ¿creerán que eso nos excita? Porque a mí no, me encanta que me hablen pero no en plan soez, tiene que ser erótico.
Estos detalles son los que me hacen “exclusiva”, exclusiva para qué. Empiezo a pensar que nunca podré ser feliz con otro alguien, con alguien que no sea...
Estoy cansada de él, y de mí, sobretodo de mí; porque contra él puedo intentar luchar, puedo intentar deje de verle o llamarle, pero a mí no me puedo apagar, no puedo dejar de escucharme.



¿¿¿¿¿Y ahora qué se supone que tengo que hacer?????
Espero que alguien me ayude a decidirme....





Sin chocolate, sin vacaciones y sin él, se está haciendo una semana demasiado larga.

lunes, 23 de marzo de 2009

Re-haciendo


Así que el sábado salimos, intentando superar la primera etapa de mi autoimpuesto tour, buscando uno de los cien sustitos que necesitoamos, para ser sinceros creo que yo los necesito más.
Pasaremos de una vez a la semana a una vez al mes, nada de llamadas ni mensajitos, una agenda nueva pero mucha más amplia.
Él estaba al fondo de la barra cometiendo un error de libro, pero el maestro que, como su nombre indica, lo sabe todo sólo necesito dos frases para atraerlo. No salió mal la nueva adquisición, un pelín vanidosa, sin duda la vanidad es mi pecado favorito.
Una muesca más en el tronco que es mi vida.


Re-haremos la puta agenda

No sé




No sé si me quieres, ni si quiera si me respetas.
No sé dónde estás la mitad del tiempo que estás conmigo.
No sé si entiendes lo que te grabo si has aprendido o no a leer entre las putas líneas.
No sé por qué estás tan poco conmigo.
No sé por que necesitas lo estadísticamente incorrecto.
Ni si quiera sé por qué te atraigo.
No tengo ni la más remota idea de qué quieres de mí.
Y, por supuesto, no sé darte lo que me pides.
De lo que no tengo ni puta idea es del por qué me pides lo que tú no puedes darme.De lo único que estoy segura es que no puedo seguir por este camino.

martes, 17 de marzo de 2009

Consecuencias




Después de marginarme de una forma totalmente consciente, hacer que me sintiera fuera de lugar en mi casa, castigarme por hacer lo que siempre me pide que haga, después de todo eso me busca, dice “porque.... vamos!” vamos ¿qué?, vamos nada. No me gusta pensar que es tan listo como para hacerlo adrede, prefiero creer que se le escapa, que son palabras que su subconsciente quiere que escuche.
Después de todo eso me acorraló contra la puerta de la cocina y me susurró cual sería mi regalo, aunque mas bien creo que será un regalo para si mismo.
Y después de dos minutos él necesita apoyarse en la encimera de acero inoxidable porque le tiemblan las piernas y yo tengo que recolocarme el gorro tres veces porque no podía sujetarme todos los pelos de loca.Me encantan las consecuencias.

sábado, 7 de marzo de 2009

Loca e irremediablemente...




El viernes me di cuenta de que loca e irremediablemente estoy enamorada de él, y creo que lo estaré siempre, sinceramente espero que no, me parecería demasiado triste formar una vida paralela a él pero seguir enamorada locamente, me parecería penoso, porque tengo la certeza de que si él me dice ven, lo dejo todo.
Porque después de que la última vez él no vino, que esa última vez que él no estuvo me follé a la polla más ancha que he visto en mi vida y que me corrí como una perra en celo, después de todo eso, vuelve él, celoso en su no-ignorancia, a follarme como sólo él sabe mientras intenta decir entre jadeos, gemidos, mareos e hiperventilaciones lo loco que le vuelve follarme y lo que le encanta que le dejen las marcas de los tacones.
A mi me encanta marcarte con lo que sea, sólo pude decir hasta ahí porque el resto me lo trago como puedo, a bocanadas de un aire que me oprime.

Loca e irremediablemente enamorada de él

jueves, 5 de marzo de 2009

Antes de las vacaciones


“Recuerdo retales, retazos sumamente intensos...”
Lulú explicaba que siempre que tenía experiencias tan intensas sólo recordaba retales y trozos de lo que había ocurrido. Yo no, yo lo recuerdo todo, siempre he tendido facilidad para aprender las canciones, las escenas de las películas, lo que oigo y veo se me queda grabado en la retina; lo que siento se graba en mi piel.
Por eso, aunque fue hace varios días, sigo recordando cada gesto, cada caricia, cada mirada y, sobretodo, ese abrazo, ese abrazo que hace que me tiemblen las piernas más que con cualquier orgasmo, ese abrazo que me descoloca, que pone lo de arriba abajo y lo de abajo arriba; últimamente lo haces mucho más de lo normal, estás más... humano y eso es lo que me descentra.
Me recogisteis enfrente del teatro sin darme tiempo a nada casi me subisteis a empujones al taxi. Fue todo muy rápido, una vez allí me cambié de ropa, es otro de los inconvenientes de tener una vida oculta que no puedes vestir igual para la sociedad que para ti. Casi no había bebido dos sorbos de mi copa y ya me arrastrasteis hasta el sofá, exponiéndome al público, dejando claro quien me poseía pero haciendo partícipe al pueblo.
A veces me miro desde fuera en esos momentos, mientras me retuerzo de placer en un sofá con las piernas abiertas de par en par y la lencería bonita desterrada en un rincón de mi cuerpo mientras volvéis público lo que, la sociedad dice, debería ser privado y discreto; me veo a mi misma aguantándome los gritos mientras tú me dices que grite más.
Por supuesto esa noche tenía que ser especial, tenía que irme de viaje siendo totalmente consciente de quién me había llevado de la mano hasta las puertas de la perversión (que buen nombre para un bar no?) para que no olvidase volver.
Después de pedirme que te besará el maestro me alejó de tu lado para hacer lo único que puede hacer que me desees más todavía, ofrecerme a otro hombre, un chico joven, dulce y atractivo. Nos sentamos enfrente sólo y exclusivamente para hacerte sufrir porque, en el fondo, me encanta hacerlo. Así estuvimos el tiempo que el maestro quiso porque siempre es él quien marca los tiempos y a mí me encanta como dirige nuestra orquesta, no tengo nada que objetar.
Pasamos adentro y ahí empecé a perder la noción de lo que pasaba, de quien me hacía cada cosa, no sabía quien estaba arriba quien abajo quien me tocaba a quien lamía yo, y lo cierto es que no me importaba. Sé que “el nuevo” hundió su lengua entre mis piernas haciéndome gritar más todavía mientras tú me pedías que gritase y que te mordiese cosa que hice sin pensar. Los dos desaparecieron se fueron de misión de reconocimiento dejándonos solos en la oscuridad con esa música insultantemente hortera como único testigo. Me ahogaba, tenía muchísimo calor, mi corazón latía demasiado rápido aunque hubiese querido no era capaz de moverme mi orgullo me impedía lanzarme a tus brazos como a mí me hubiera gustado, pero no fue necesario hacer nada porque fue tu brazo el que me movió hasta ti, el que me colocó encima de ti. Me abrazaste, me abrazaste tan fuerte, podía olerte, esnifé tu olor para poder recordarte luego cuando no estuvieras, me besaste salvaje fuerte, lamiste toda mi cara. Como tú estabas sentado en la banqueta y yo de pie quedábamos a la altura perfecta para que nuestros cuerpos se acoplasen, abrí unos centímetros las piernas para quitarme las bragas de los tobillos. Seguías abrazándome me acercabas más a ti, escondías tu cabeza en mi hombro y esnifabas el olor de mi pelo. Posaste tu iniesto miembro sobre mi sexo, estoy segura que quemaba, notaba como chorreaba por mis muslos. Suspiré, no pude evitarlo, no fue resignación ni con mala intención sólo fue un gemido camuflado en un suspiro. Me susurraste al oído que no me preocupase que no pensabas entrar, te dije que ya lo sabía, ante todo protección, no quiero ni un susto más. Pero seguíamos abrazos, calientes, cachondos, prácticamente ocupábamos el espacio de una persona sola. Tú te moviste medio centímetro, yo otro medio, fue como si nuestros sexos tuviesen vida propia, como si pensasen por si mismos, como si se necesitaran más de lo que yo te necesito.
Suspiramos al unísono mientras te clavabas en lo fondo de mí, despacio y profundamente, levante la pierna para sentirte más todavía. Y mientras me abrazabas con fuerza bailábamos juntos lenta y profundamente. Fueron unos segundos, no llegó al minuto pero es esa humanidad que muestras sólo cuando estas así la que me descentra la que me hace avivar la llamita de la esperanza.
Volvieron riendo y se pararon unos segundos para observarnos, pero el maestro vino para llevarme con él porque sabe lo peligroso que es eso para mí.
Me tiré en la cama rodeada de los tres y me dejé hacer. No me dejaron ni que me desnudara, el vestido ligeramente subido te pone como un loco. Me aseguraste que m ibas a rescatar de los dos, me arrastraste hasta ti y volviste a exhibirme a ellos, preguntándome que si quería que me follarais, te conteste que sí, pero que no iba a pedírtelo y por mucho que me costó entre orgasmo y orgasmo, entre jadeo y jadeo me contuve para no rogarte que me follaras pero al final lo hiciste, por todos lados y de todas las posturas. Me follaste de frente mirándome y para que te mirara mientras te corrías, aguantaste hasta que oíste mis gritos para partirte conmigo, aguantaste hasta que me empaparon de ese maravilloso líquido de placer cubría todo mi pecho. Te miré mientras te corrías, tenía ganas de hacerlo, todavía recuerdo tu cara, tengo ganas de volver a ver esa expresión ¿esta noche?

jueves, 19 de febrero de 2009

Hasta los cojones

Por supuesto no vino, y por si eso fuera poco, llamó cuarenta veces, una de ellas a altas horas de la noche, solo para decir que llamaría para vernos de una vez; pero seguimos sin vernos sólo continuamos con esas putas llamadas insulsas y falsas en las que prometen cosas sumamente sencillas de cumplir pero que nunca son cumplidas.

En resumidas cuentas estoy hasta los cojones!!

Menos mal que el maestro no me falla nunca, o casi nunca y cuando lo hace es por fuerza mayor, menos mal que siempre tiene algo reservado en la manga para mí, menos mal!!

martes, 10 de febrero de 2009




Así que hoy no hago más que preguntarme qué va a pasar mañana, si valdrá la pena o no ponerme la ropa interior bonita porque ponérmela para nada me sabe a polla quemada. Así que me preguntó, cómo vendrá, cuál será su primera frase, si vendrá porque hasta que no le veo en casa no me lo creo, si me besará nada más verme; no hago más que pensar en si estará sexual o cansado, o si tendré que ser yo quien le de pie y le provoque o si él llevará la voz cantante.
Lo que sí que sé, es que e gustaría que no viniese demasiado tarde, que cenáramos juntos algo cocinado entre ambos, que antes de acabar la cena estuviera besándome acorralándome contra la pared de la cocina y que después de practicar el sexo más desenfrenado, los dos desnudos y sudorosos mantuviésemos una conversación sencilla a la par que sincera que dejara las cosas de una vez claras.
Eso es lo que quiero yo. Ahora bien, soy totalmente consciente de que él ni si quiera se habrá planteado nada de esto. Una vez más, en fin...

domingo, 8 de febrero de 2009

Rain


Así me siento yo cuando estoy con él, cuando él está conmigo. Cuando me folla como sólo él sabe. Exactamente así me siento yo, colgada, suspendida de un aro gigante blanco pendido de un frágil hilo, intentando no mojarme los pies con la sabana de agua cristalina de debajo mío, no mojarmelos hasta que él quiera que lo haga.


Suspendida, colgada, pendiente de un hilo, que será cortado por él sólo cuando él quiera hacerlo. Porque es él el que hace que se empapen mis pies justo en el momento de mi aniquilación, justo cuando hace que me rompa por la mitad, justo cuando arranca un trozo de mí para quedárselo y hacer con él lo que quiera.


Así me siento yo, pendiente de un hilo esperándole a él, a que él actúe como sólo él sabe.


Exactamente así me siento yo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Caracter


Salvaje, fuerte y descontrolado. Me preguntaba que qué me pasaba y no le pude contestar, porque ¿qué tenía que contestarle? ¿¿lo que me pasaba en ese momento o lo que me pasa cada puto día??
Así que me callé, cerré la boca como pude una vez más y le respondieron mis piernas que temblaban, mi pecho que se movía rápido gracias a la respiración y los gemidos; le respondieron mis ojos, el movimiento de mis cejas, mis uñas clavándose en sus muslos.
Supongo que, una vez más, no supo descifrar lo que mi cuerpo le decía.
Una pena...

miércoles, 21 de enero de 2009

Pseudo yo




En ese momento le hubiera dado todo, hubiese hecho cualquier cosa que me hubiera pedido, en ese mínimo momento, le habría dicho tantas cosas; todavía no entiendo cómo fui capaz de tragarme las palabras, todavía hoy dudo si no dije todo lo que pensé sin darme cuenta siquiera.
Estábamos follando como animales, salvajes, sucios y primarios. Él amarrado a mi espalda, los dos bien erguidos. Necesitaba apoyarme con las manos en la cama porque, de no haberlo hecho, sus embestidas habrían acabado tumbándome de espaldas; mi pelo suelto ondeaba al son de su ritmo frenético. Él escondía su cabeza en mi cuello buscándome con la mirada, yo me volvía para que me observara para jadearla en los oídos para que pudiese hacer una grabación mental de todo lo que estaba pasando.
Quitó las manos de mi cintura y me abrazó desde atrás, pasó sus brazos por encima de mis hombros y los cruzó sobre mi pecho agarrando con sus manos mis propios brazos formando un cruz lasciva, atrayéndome hacia él, como si quisiera dejar constancia a las personas que no nos rodeaban que sólo soy suya. Porque el único que nos acompañaba ya lo sabe, mejor que él incluso, lo tiene muy claro.
Sigo recordando ese momento, esos jadeos, ese ruido de dos cuerpos que chocan a esa velocidad con esa fuerza, continuo preguntándome cómo no le dije todo, como no grite que le quiero, que me mata, que sé que estoy completamente segura de que va a acabar conmigo, que es mi aniquilación. Todavía sigo preguntándome cómo no chillé, más alto todavía, como evite que mi voz rebotara contra las paredes haciéndoles testigo de lo que para todos, menos para él, es tan sumamente evidente. Todavía no lo entiendo.
Supongo que tengo que estar contenta, por haberme sabido contener, por haber aprendido a tener la boquita abierta sólo para lo estrictamente necesario, pero esto es sólo una muestra más de que estoy cambiando, de que mi hígado está dejando de hablar por él mismo, de que me estoy volviendo calculadora ¿le seguirá después la palabra fría? Sinceramente espero que no, pero nunca se sabe...

lunes, 12 de enero de 2009

Antes de dormir...




Nos acoplamos para dormir apoyados el uno en la otra, de lado, hacia mi lado, se acercó a mi espalda y pasó suavemente su mano sobre mi tripita. Pero yo, en un acto con premeditación y alevosía, cogí su mano y la posé en mi pecho derecho.
Sí se hubiera quedado quieto respirando tranquila y profundamente no me hubiese importado en absoluto, al contrario, me encanta dormir así. Pero ese movimiento le revolvió por dentro, le despertó, y, obviamente, fue mucho mejor que si se hubiera estado quieto...