A veces vuelvo a nosotros,
para recordarnos de nuevo.
Pero no soy yo.
Soy un ser espectral que observa desde fuera.
Una niebla densa que nos mira con recelo.
Nos observa salvajes, casi primitivos.
Escrutinio nuestros cuerpos, descifro los mensajes que mandan.
Las muestras de ese placer extremo, primitivo sin duda,
y, justo en el momento en que empieza a partirse en dos, le susurro al oído
"Quiérala, ¿no ves lo que te necesita?
¿No ves lo qué tú la necesitas?.
Quiérela, se merece eso y mucho más. Quiérela. QUIÉRELA"
Casi se lo espeto.
Intentando grabárselo en el subconsciente,
Pero no sirve de nada.
No me escucha
No escucha nada.
Nunca lo hizo
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