martes, 22 de febrero de 2011

He vuelto a hacerlo...

He vuelto a hacerlo. No he podido evitarlo, no puedo dejar de imaginar cosas que no han pasado y sé a ciencia cierta que no pasarán, pero dormir, imaginar, tal vez soñar… es tan placentero. Pero tienes que reconocer, que, en parte, es culpa tuya. Nos vemos tres horas a la semana y siempre siempre, algún minuto tiene algún contenido erótico inapropiado para la situación. Reconozco que estaba encantada con mi papel, más que eso.


Así que te imagino, elevándome con esos brazos musculados, empotrándome contra una pared de un baño oscuro y depravado. Follándome salvaje, fuerte, incesante, embistiéndome enérgico, furioso, resoplando y mordiéndome sin compasión. Remachándonos, juntándonos, fundiéndonos, deseándonos furtivamente, con el apremio de los amantes que no deberían serlo.

Sentir, dormir, tal vez soñar… que buena y sana es la imaginación, es la única que no desilusiona...

lunes, 14 de febrero de 2011


Yo no tenía ganas de salir, este nuevo turno me está matando, me chupa la vida, pero quería verlo, despedirme, sé que son sólo ocho días pero nos vemos y hablamos tanto… que lo echo mucho de menos. Así que le propuse un cambio de plan, pero él no aceptó.
Así que cenamos, nos tomamos un cosmopolitan chic y nos fuimos a nuestro antro.
El amor es eso nada más, que tu amante, tu maestro aguante a otra para que a ti te follen en condiciones, no tiene precio, es amor. Está clarísimo. Amor puro y verdadero, posiblemente el más sincero que me ha dado ningún hombre.
Nuestras últimas salidas nocturnas no habían sido demasiado prolíferas, follar follamos pero nada digno de mención. Yo necesitaba la sesión del viernes, necesitaba que me follaran bien follada. Y eso fue, nada más nada menos.
Fue un polvo de esos urgentes, desenfrenado, de los que no te da tiempo ni a quitarte la ropa, sólo a subirte el vestido y poner el culo en forma de perfecta pompa.
Me dio todo lo que necesitaba. El morbo de saber que el maestro miraba, la tranquilidad de saber que mi maestro estaba siendo atendido, la urgencia del polvo salvaje, de los golpes, de los mordiscos, de los sonidos huecos de las ostias sabrosas; las embestidas secas, sordas, acompañadas de gemidos, las gotas de un sudor necesario y lascivo. Me dio todo lo que el viernes ansiaba.
Estaba arrodillada chupándole la polla, entrando y saliendo de mi garganta en un sí que parecía infinito, agarrándole las cachas del culo, clavándole las uñas, sintiendo como me tiraba del pelo marcándome un ritmo que me resultaba fácil seguir (porque soy muy hábil no porque fuera lento). Pero fue él quien me paró y me elevó para sentarme en la banqueta alta, agarró mi cadera y dejo mi sexo en el borde para tener mejor acceso. Buceo entre mis piernas, lamió, mordió, sorbió y apresó mi clítoris con su lengua y sus dedos.
Le pedí que me follara, se lo roge mientras besaba al maestro sentado a mi zurda.
Le ofrecí mi culo, una pompa perfecta y redonda, apretada y ansiosa. Me abrió las piernas y se metió dentro, se incrustó en mis entrañas, hasta el fondo sin piedad. Me subió el vestido coronando mi cabeza, sacó con sus manos mis tetas por el escote y azotó con fuerza el culo, haciendo que rebotara. Joder, solo de recordarlo….
Me corrí fuerte, salvaje, gritando y exhalando un vapor carnal, voluptuoso. Pero él no tenía suficiente. Me dio la vuelta volvió a sentarme y me levantó las piernas mientras yo las sujetaba con las medias y los tacones puestos, lo único que me dio tiempo a quitarme fueron las bragas.  Me recolocó a su antojo y siguió follándome, mientras me besaba, mientras le clavaba las uñas en la espalda y sentía su sudor.

Y después me quedé tan bien, estaba tan a gusto, que lo único que quería era chuparle la polla al maestro para que no se olvide que soy yo la que mejor selo hace…

domingo, 30 de enero de 2011

Otra decepción


Yo no sé esperar, nunca he sabido, no sé qué hacer con mi mente, con mi corazón, sólo sé qué hacer con mi cuerpo cuando espero, mi cuerpo es el único que sabe como esperar. Pero mi mente hiperactiva es incapaz de sentarse a verlas pasar, o, mejor dicho, a que no pasen.


Dos semanas, quince días, nosecuantas horas (no estoy tan enferma como para contarlas) preguntándome si el chico de los ojos verdes se acordará de mi, si cuando corre por la Ribera lo hace sin cascos para oír a una loca cantar, si cuando piensa en hospitales viene mi imagen a su cabeza.

Y yo sé que me he hecho lo que tenía que hacer, quemar la última cerilla en forma de mensaje no es ninguna barbaridad, no es un fotograma de “Mujer blanca soltera busca…”, no es nada raro ni fuera de lugar, conociéndome como me conozco no me hubiera perdonado no intentarlo.

Volverá con ella, se conformará, como se conforman casi todos, y se encerrará sin remedio en una vida que, probablemente, no quiera; tendrá dos hijos que amará todo lo que no ama a su madre y, algún día, cuando oiga a una jovencita medio loca, cantar a gritos por la calle se acordará desea chica especial que le gustaba pasear y leer por la Ribera.

Otra decepción más, debería ser simple, debería dejar de ser doloroso…

sábado, 15 de enero de 2011

El chico de los ojos verdes oscuros


El chico de los ojos verdes oscuros resulta ser cuasi perfecto, contando con que he estado con él cuarenta y ocho horas, todo, absolutamente todo, lo que fe diciendo de su vida pasada, de su presente y de lo que espera de su futuro, cuadraba con lo que yo quiero, necesito, ansío, espero y desespero.
Quedamos a mitad de camino y, por mi cabezonería milenaria, fuimos andando hasta mi casa conversando, contándome su vida, cosa que estaba encantada de escuchar.
Nos besamos en el ascensor otra vez, dulce, suave, tierno, sensible, delicado… Nos tiramos en el sofá descalzos hablando de libros con una copa en la mano, me encantan los momentos así, los no-eróticos cargados de erotismo, ambos sabiendo que vamos a follar y disfrutando del pre-sexo.
Nos besamos en el sofá, se sentó de rodillas en el suelo y me besó la boca, la lengua, le oreja y el cuello, se tendió sobre mí mientras mis manos discutían por quitarle la camiseta. Seguimos besándonos, lamiéndonos, tocándonos, acariciándonos. Nos pusimos de pie y le mande para la habitación, pero antes de eso bailamos besándonos, abrazándonos, me cogió en brazos y me besó con fuerza, mientras estábamos medio desnudos disfrutándonos.
Nos tiramos en la cama, nos reímos, no recuerdo de qué pero nos reímos mucho. Me desnudó del todo y buceó entre mis piernas, se perdió en mi clítoris, lo lamió, sorbió, chupó mientras de mis labios escapaban gemidos de placer. Levanté su cabeza, le besé, sabía a mí. Le obligué a ponerse boca arriba y no dejé de chuparlo, las orejas, el cuello, los pezones, los flancos de las costillas, el ombligo, las ingles (haciéndole sufrir). Hasta que llegué a su polla, dura, erecta, roja, tiesa y expectante. Le chupe la punta, la sorbí cual helado goloso, le miré a la cara mientras lo hacía, mientras suspiraba y gemía y se le escapaba un precioso y obsceno JODER. Me la metí hasta el fondo, la mantuve dentro y moví mi lengua a su alrededor, eso le enloquece, y, durante mucho tiempo, asentí con rapidez contra su pelvis.
Fue él quien me paró y me dio la vuelta, me besó las nalgas la espalada, me pidió un indispensable condón y se me folló a cuatro patas, apoyando su peso en mi espalda. Gimiendo los dos como locos, levantándome hasta que mi espalda rozaba su pecho y sus manos cambiaban de posición para sujetar mis tetas colgantes. Me corrí, me corrí bien y me quede exhausta en la cama, tirada sobre la sábana verde. Me giró, me puso boca arriba mientras me besaba y siguió follándome haciendo que me partiera en dos otra vez, gritando como una loca, mientras él sonreía y se reía con una risa lujuriosa y cachonda que creía oír a kilómetros luz de él.
Y después de un polvo genial, una mamada increíble, y unas caricias más que necesarias, después de la perfección vino la bomba sentimental. Llevo tres años viviendo con mi pareja y me he ido de casa porque necesito pensar BOOM Me gustas tanto que sé que no voy a ser capaz de pensar si estás tú en mi vida BOOM BOOM Soy un capullo y me siento fatal por ti, no soy así, te lo aseguro BOOM BOM BOOM Dime qué piensas.
¿Qué pienso? Es sencillo, preferiría no haberle conocido, porque todo, absolutamente todo, hasta el hecho de que quiera aclarase primero y para eso dejemos de vernos, ha hecho que me guste más, que me parezca cuasi perfecto. Supongo que la ignorancia hace la felicidad, supongo que en dos días no se puede valorar la perfección, pero si la falta de la misma. Me gusta, me gusta mucho, y, cuando se ha ido esta mañana, mi cama me ha parecido grande, demasiado grande, y fría, muy fría.

martes, 11 de enero de 2011

Normal


El viernes la nueva Niebla, después de su lucha a muerte con la antigua Niebla, salió a disfrutar de la noche y de los amores de su vida.


La verdad es que no tenía muchas ganas de salir, sólo tenía ganas de follar, no sé qué me pasaba, pero mi sexo ardía solo con el hecho de pensarlo, de recordar cualquier situación pasada, de imaginar cualquier situación presente. Aún así, con calentón incluido, no llamé al Nuevo (que ahora casi lo podemos llamar viejo) y, simplemente, salí por ahí a bailar y reirme.

Puede ser que suene increíble pero yo, bueno la antigua yo, nunca jamás había ligado en un bar, en un bar normal quiero decir. Todos mis “encuentros”, que creo poder afirmar que han sido unos cuantos, habían sido en lo profundo del barro donde no importa el nombre, o bien con amigos de amigos de amigos, pero siempre alguien mínimamente conocido.

El viernes no, el viernes, como prueba de que la antigua Niebla ha muerto, esto cambió. He de reconocer que me fijé en su amigo primero, pero a los treinta minutos de hablar con ambos, entendí que el objetivo era otro.

El chico de los ojos verdes oscuros parece tímido, callado, humilde y simpático. Toca, toca mucho, sus manos, aún cuando están frías, saben como deslizarle por una piel caliente, es suave, intenso, tranquilo y lento. Nos besamos cual adolescentes camino de casa, con un dolor insoportable de pies que valió la pena y compensó con creces. Nos besamos en la calle como críos y fue dulce y tierno y yo estaba encantada.

Sé que he escrito esto más de una vez, pero también sé que son las menos, pero cuando en tu vida prima la anormal, lo estadísticamente incorrecto, lo extravagante, lo extraño, cuando en tu vida eso es lo “normal”, los tríos, las camas redondas, los arneses… cuando eso es lo corriente, lo normal sabe muy bien.

Hay días que me preocupa, que pienso que las relaciones a dos serán poco para mi, que me dejaran mal sabor de boca. Pero no, nada más lejos, la verdad es que lo normal me sentó genial. Fue dulce, tierno, suave, me tocó y re-tocó por todas partes, no se dejó nada. El chico de los ojos verdes oscuros me tocaba mientras me preguntaba si sus manos estaban frías. Pasó por mi casa alabando cada esquina, pasó por mi cuerpo ensalzando cada parte. Me desnudó despacio mientras me lamía y, creo que casi con vergüenza, me preguntó qué quería que me hiciera y le contesté que TODO. Me encantó lamerle, como gemía cuando su sexo se perdía en mi boca, cuando la ocupaba entera; me esmeré en mi actuación, puse todo el ahincó para dejarlo impresionado, cosa que creo que hice. Tuvimos un momento mágico repleto de “me gustas mucho” varios. Se fue con pena por no poder quedarse, me dejó con pena de que no se quedará, pero aseguró que volvería, que me debía uno mañanero. Espero que me page pronto su deuda…

viernes, 7 de enero de 2011

Niebla2010 Vs Niebla2011


La nueva Niebla 2011 no lo va a llamar. La nueva Niebla 2011 manda un mensaje a un futuro posible nuevo amante, porque en su día no llegó a ser amante, pero este no puede hoy (a mi me ha sonado a escusa de saldo pero es lo que hay).


Así que ahora en el ring de mi cabeza Niebla2010 lucha a muerte contra Niebla2011, la que gane será la que decida si lo llama a no. Niebla2010 lo llamaría ahora mismo, right now, sin dudarlo, ella se acoplaría a sus planes, acabaría de cenar con prisas haría un micro feo (estos feos se perdonan porque son frente a polvos seguros) a sus amigas y se iría a la hora que él dijera donde él quisiera; Niebla2010 se arrastraría un poco más por el suelo para conseguir la polla del Nuevo un rato, porque no conseguiría nada más, ni un cariño, ni un piropo, nada. Pero ella, la antigua Niebla, la del 2010, se sentiría contenta durante un rato, el rato en sí y la resaca del después. Pero en el fondo seguiría vacía como un vaso y con un regusto asqueroso a barro del que hay en el suelo no del que se encuentra en la noche.

Niebla2011 se mordería los dedos e incluso se plantearía seriamente borrarse el número del móvil para no tener tentaciones de llamarlo. La Nueva Niebla decidiría que ya ha hecho el ridículo bastante, aunque él casi no ha sido consciente, ha sido más un ridículo interno de Niebla2010 con Niebla2010 (sí de la del 2010 porque el ridículo fue el año pasado). Niebla2011 se aguantaría las ganas locas que tiene de follar, se conformaría con una cena con una conversación reconfortante y más que necesaria de las constelaciones de su vida, una copa y un baile rancio en algún bar igual de rancio en la zona de siempre. Niebla2011 se quedaría tranquila, dormiría (el agotamiento del trabajo es lo que tiene) a pierna suelta y se levantaría vacía pero sin sensación de desazón, sin mal gusto en los labios.

¿Quién ganara esta a lucha a no-muerte?

La primera manifestación de Niebla2011 fue el pasado lunes informando al Nuevo que sus privilegios de amante semanal quedaban completamente perdidos si pasaba a ser amante mensual. Niebla2010 cometió el error, que Niebla2011 no cometerá, de pensar que el Nuevo sabría jugar en la liga de los mayores, en el barro auténtico no en el pseudo barro que se montan los pijos aburridos. Así que privilegios perdidos, es su elección.

Niebla2011 se alza con el título esta noche. Niebla 2010 ha muerto y ha sido terrible, el sufrimiento la ha matado lenta y dolorosamente. Lloraremos por ella como se merece porque la pobre chica lo ha pasado francamente mal. Pero Niebla2011 ocupará su lugar mejor y mejorada porque no queda más opción que cambiar, no hay más elección que adaptarse al ambiente.

Niebl2011 se basta sola, aprenderá a correrse sola otra vez, como lo hacía antes, antaño, hace demasiado tiempo, pero ensayará todo lo que haga falta, entrenará hasta conseguirlo de nuevo para, por fin en este puto 2011, valerse por si misma.

domingo, 2 de enero de 2011

Ducha



Yo no saldría de la ducha. Me pasaría el día y la noche bajo el agua, con un buen disco en modo repetir de fondo y una copa de Martini rojo lo suficientemente cerca. Así me pasaría horas. Sintiendo resbalar el agua por mi cabeza, chorrear de mi pelo, escurrir por la espalda. Así me pasaría horas.


Ayer me metí en la ducha con el objetivo de derretirme en ella y eso hice. El chorro concentrado es un amante leal, fiel e infalible (el calentador de agua no es tan fiable qué le vamos a hacer). Dirigí el chorro mágico perfectamente, tiene tanta potencia que me cuesta mantenerlo en el punto exacto más de dos segundos seguidos de lo que hace que me agite. Aseguro que me he corrido mejor con la ducha que con varios hombres.

Hubo un momento genial, cuando estaba completamente caliente, un momento en que mi espalda se curvaba haciendo una “S” perfecta, apunto de correrme, escapando susurros de mis labios que se confundían con el sonido del agua al chocar contra la ducha, justo en ese momento en que a mi mano le cuesta mantenerse firme para dirigir el agua donde la tiene que llevar, en ese mínimo instante mi pecho rozó los azulejos helados de la pared haciendo que mis pezones reaccionaran al frío y se erizaran en segundos, justo cuando mi cuerpo se partía en dos, cuando gritaba de placer, justo ese instante hizo que el momento fuera especialmente intenso.

Buen y autosuficiente inicio de año.

jueves, 30 de diciembre de 2010

La soledad de la amante



La amante se siente sola, desolada, cansada, agotada, vacía, despoblada.
La amante se siente perdida entre un montón de sábanas que cambiar.
La amante se ha dado cuenta de que es lo que los demás, sus amantes para ser más claros, quieren que sea. La amante se convierte en la "Mujer de las Fantasías" para ir cumpliendo las mismas de todos, una de tras de otra, sin nada que objetar o rechistar, más bien al contrario.
La amante entiende que el problema acude cuando la fantasía se acaba.
La amante en cuya naturaleza está cuidar (joder para eso es enfermera coño) se ofrece, con el corazón cubierto en velban en una mano y una postal que pone POR FAVOR NO ME HAGAS PUPA en la otra, a acudir a casa de sus hombres a cuidarlos cuando están enfermos. Pero los usufructuarios de las fantasías no quieren eso. Porque no entra dentro de la fantasía que la "Mujer de la Fantasía" sea la que les cuide.
Para eso está la otra.
De ahí su soledad.
La soledad de la amante, porque siempre es la otra, a la que nadie le pone vaselina en la nariz cuando está mala, a la que nadie le baja la basura, a la que nadie se acuerda de comprarle un llavero. Ésa es su soledad.

Una vez más dormiré a solas con mi dolor, lo único que empape mis sábanas serán mis lágrimas fruto del cansancio, del agotamiento, de la frustración y la soledad. Lágrimas-recordatorios porque me dicen que empecé el año viendo luciérnagas y mariposas que ahora están fundidas las primeras e involucionadas a crisálidas las segundas.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Recuerdos atormentadores



Tiene que acordarse, yo me acuerdo; vale, yo, me acuerdo de todo, esa jodida capacidad de recordar lo que vivo y lo que escucho.


Pero no me creo que él no sea capaz de acordarse, quizás no lo recuerde como yo, con la vehemencia que me caracteriza, pero se tiene que acordar.

Porque hace un año, casi casi exacto (el 12/12) nos íbamos los tres a vivir la que, para mí, fue la noche de nuestra vida.

Recuerdo el sexo, cómo olvidarlo, recuerdo el olor de que aquel garito tan grande, tan de la capital, recuerdo el color de las camas, la ropa que llevaba yo, la jaula de barrotes negros, la sensación de quedar atrapada entre los dos, arropada entre los dos; la que llevaban ellos, recuerdo las ataduras que me agarraban las manos, la venda que me cubría los ojos, recuerdo frases geniales.

Pero lo que no puedo olvidar, lo que dudo que olvide nunca, fue un momento más bonito que erótico. Estábamos en los sofás del medio, en una zona de paso, yo ya no llevaba el vestido, el corsé rojo repasaba mis curvas como una segunda piel y las botas de tacón alto adornaban mis pies. El rizos estaba en mi cabecera, yo apoyaba los brazos en sus hombros mientras dejaba el peso de mis pechos sobre su espalda, mi mano colgaba entre su pecho y su abdomen mientras era acariciada por la suya propia; el maestro estaba en los pies, cogiéndome las piernas, sentado justo debajo de mis rodillas, mi mano libre se acercaba a acariciar su barba de dos días, esa barba que nunca pincha.

No podía hablar, ni siquiera me había corrido pero rozaba el nirvana, no, no lo rozaba, estaba sumergida en él, el maestro se dio cuenta y enseguida lo verbalizo, es el que mejor se explica y el que mejor me entienda.

No podía dejar de decirles lo muchísimo que les quería, a los dos ¿eh? Ya sin cosas raras ni malos rollos. Os quiero. Os quiero. Os quiero. No podéis ni imaginaros cuanto. El maestro contestó enseguida pero los Rizos no, los Rizos han tenido que enamorarse de otra para decirme, dos veces al año, tampoco más, que me quieren.

Y ahora, cuando sólo ha pasado un año y tantas tantas cosas que han hecho que cambie todo tanto tanto, no puedo quitar, esa imagen de mi cabeza y, lo que es peor, no puedo dejar de preguntarme si él también se acuerda.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Más poder


No recuerdo si él me lo pidió o yo se lo ofrecí, me parece que fue una mezcla de ambas cosas. Él me dijo que le encantaba, que se lo pedía a todas las mujeres con las que se acostaba. Y yo se lo pregunté, ¿te gustaría…?


Al principio me dijo que si, no lo dudó ni un segundo, enseguida me dijo que sí, y yo sonreí con esa cara de zorra cachonda que pongo cuando me excito sólo de pensar. Eso me pasa mucho, sólo de pensar en lo que voy a hacer, en lo que le voy a hacer, en lo que me va hacer, me pongo como una loca, chorreo, noto como humedezco los tangas.

El día que le dije que esa era la noche perfecta para estrenarle, se arrepintió, le dio vergüenza, los perjuicios de vivir en una sociedad católica y apostólica como la nuestra pueden, demasiadas veces, con las ganas de recibir placer. Nos pusimos, follamos como animales y le permití, una vez más, que usara todos mi agujeros ya que yo iba a usar los suyos. Pero en el momento en que se lo propuse… pudo más el pudor que el vicio.

La siguiente tarde que hablamos del tema no fue una proposición, fue una advertencia “Cogeré el arnés y lo estrenaremos, no me voy a recorrer media ciudad con él en el bolso para luego no usarlo…” No se quedó muy contento pero no se quejó tampoco.

Nos dimos otro de sus baños, ésta vez con espuma, por primera vez le hablé de mí, de mi triángulo escaleno, de los rizos y del maestro, fue el primer paso hacia lo que hoy creo que será un final, se me escapó, me pilló con las defensas bajas. Soy transparente, totalmente cristalina, y con él me creado una barrera, he sido yo la que ha ido marcando los límites, marcando un ritmo más acelerado del que hubiese sido correcto; pero el domingo en nuestra quinta noche juntos, cometí un error… una lástima…

Después del baño, nos dimos otra de sus duchas, creo que son de los mejores momentos que he pasado con él, cuando me enjabona y acaricia al mismo tiempo, cuando repasa con sus manos mi cuerpo caliente, deshaciéndome igual que la otra vez, dejando que mi mente se fuera por el desagüe; pero no solo se escapo mi cuerpo, se fugó mi mente, mis barreras, mi muralla de papel… una lastima

Le dejé que me follara, más bien, le obligué a hacerlo, quería correrme yo primero, quería que oyera gritar para saber lo que iba a tocarle a él.

Quería verme mientras le penetraba, quería que mis pechos rozaran su abdomen mientras mis embestidas le hacían gritar, pero yo no lo quería así. Le dije que se pusiera a cuatro patas, dejé caer un chorro generoso y frío de lubricante, y le metí el primer dedo sin ningún problema, después el segundo, y lo siguiente fue mi maravilloso miembro falso. La facilidad con la que le entró me dejó estupefacta, tengo que reconocerlo. Me pedía más, más fuerza, más rapidez, más movimiento y yo, agarrada a su cadera, dándole hostias en los cachetes de su culo blanco, aceleraba mis movimientos para oír como aumentaban sus gritos. Sé que he escrito esto más de una vez, pero es que cada vez que hago esto vuelvo a darme cuenta, porque recuerdo la sensación, pero hasta que no vuelvo a ponerme mi aparato regalado no le recuerdo con tanta claridad. Sé que no obtengo ningún placer objetivo por penetrarle con mi arnés, pero el poder… sentir ese poder… esa sensación no tiene nombre...




Espero que ésta no sea la última historia que contar con él, porque aún no he descubierto qué coño es y me encantaría hacerlo.