miércoles, 18 de noviembre de 2009

Hiperactiva



No es que sean poco para mi, más bien al contrario. Son tanto, nadie debería serlo todo para otro alguien, así que no se ocurriría decir que lo son todo, pero son... tanto.
No es que me sepan a poco, más bien al contrario.
Pero es que... necesito un poco más de actividad. Necesito buscarme un amante nuevo. Para estar más activa, para no “necesitarlos” tanto.
Porque como yo soy hiperactiva pues claro...
Sé que en nadie encontraré todo lo que me dan ellos dos, lo que tenemos los tres es único. Quizás sí que soy yo la que abandonará pero sólo será en la platea, entre bambalinas posiblemente será otra cosa.
Necesito un amante nuevo, para calmar mi hiperactividad que se acelera cada vez que nuestros complejos e inhumanos horarios no nos permiten vernos.
Así que sí, necesito un amante nuevo... en la variedad está el gusto ¿no?



p.d. contaré con pelos y señales la “despedida pre-vacacional”. Sólo diré que ya empezó el día de antes cuando me dejó en el coche cerca de casa y, disimulando delante de su amiga, me dijo “Disfruta y pásatelo muy bien en Lisboa” mientras me miraba por encima de las gafas adelantándome todo lo que me iba a hacer el día siguiente.

p.d.2 Escribo cosas muy raras ¿no

domingo, 8 de noviembre de 2009

ME VOY DE MERECIDAS, NECESARIAS Y MARAVILLLOSAS VACACIONES!
Una semanita nada más, prometo escribir con pelos y señales la "despedida" de ayer, sólo adelantaré que me duele todo el cuerpo :D

jueves, 5 de noviembre de 2009

Respuestas




Me preguntó ayer, a las cinco y poco de la tarde, a plena luz del día, sin ocultarse, sin ocultarnos, nosotros no somos de los que hacen las cosas a escondidas, con las luces apagadas y las cortinas bien cerradas, nosotros no. Nosotros tenemos conversaciones surrealistas en sitios “chics” tan caros como horteras.
Él me preguntó y yo le contesté como sólo sé, con total y absoluta sinceridad.
“¿Qué es lo que quieres?”
Y se lo dije, primero lo dude trescientos metros, me o tenía que pensar. Pero se me ocurrió enseguida, mi mente es tan rápida como depravada. Sabía lo que quería y así se lo hice saber, porque él quería saberlo.
Así que más pronto o más tarde, tendré mi sesión, personalizada y sólo para mí.
Es lo bueno de él, que no falla nunca.

Quiero ser Farida, pero sé que soy Lulú.

martes, 3 de noviembre de 2009

Crisis horaria




- Genial, pues el jueves quedamos....
- ¿Pero tú no estas en el pueblo el jueves? Llevas ese turno ¿no?
- ¡Joder! ¡Sí! Vaya mierda, pues la noche del viernes.
- Yo el vienes no puedo, tengo cena con los del grupo de Macramé...
- Y ¿hasta que hora estarás con ellos?
- No sé, hasta la una o así, vamos a cenar a un sitio muy sórdido con espectáculo de coplas y todo.
- ¿Y si convenzo a éste para ir allí hacer como que no nos conocemos de nada y cuando vayas al baño aprovechamos para darnos un buen magreo a tres?
- Me parece una muy buena idea, pero tendré que estar un ratico después con estos que a las últimas cenas no he ido.
- Pues mira, quedamos el sábado...
- Pero el sábado yo debería salir con éstas, que la semana que viene la pasó en la Cunchinchina, aunque están cada una en un agujero... Yo creo que el sábado sí que podría ser.
- Genial, quedamos en tu casa a las 8 o las 9, nos pasamos una hora probándote ropa y haciendo todas las fotos que llevamos años intentando hacer, cenamos algo y luego nos ligamos a alguien “a puerta cerrada”.
- Me parece un plan genial, ¿hablas tú con nuestro tercero en discordia?
- Claro, yo creo que podrá...
- ¡¡Mierda!! Me digo que quería irse este fin de semana sólo a montar en burro o algo así.
- Jodeeeeeer.
- A ver si hay suerte y le convences para que se vuelva un día antes o algo así.
- Ahora, soy yo el que lo veo difícil.
- ¿No te parece irónico?
- ¿El qué?
- Ahora que superamos nuestra sentimental, lo que tenemos es una crisis horaria.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Continua espera




Estoy... inactiva. Es el cansancio que me descargar la batería, y además como es solar y ahora anochece a las seis de la tarde... pero ahora llegan quince maravillosos días de merecidas, necesarias y valiosísimas vacaciones. Pero ni aún así el tiempo y el espacio nos da una tregua para facilitar lo que, per sé, es bastante complicado.
Kilómetros, reuniones insoportables a horas intempestivas, turnos incompatibles con la vida humana, proyectos vitales más vitales que proyectos entre otras cientos de circunstancias ajenas a nuestra voluntad, hacen que organizar una cita a tres se convierta en un duro decálogo en el que cada prueba es más dura que la anterior; pero ahora sé, casi casi seguro, que no estoy sola corriendo, ahora sé casi con seguridad que cuando me canso viene a coger el relevo para seguir corriendo y así acabar la carrera. A principios, mediados, finales de semana y con la agenda en la mano intentamos sincronizar lo insincronizable pero aún así es complicado.
Pero yo soy el hígado, las vísceras y el corazón de este nuestro cuerpo compartido, no sé pensar con la cabeza, esa parte de la anatomía le corresponde a otro, por eso me jode más que pasen tantos días sin vernos, olernos, sentirnos, tocarnos, palparnos, lamernos, saborearnos, absorbernos o esnifarnos los tres a los tres.
Todos los días son demasiados días, es lo que tiene ser las vísceras que lo bueno es buenísimo y lo malo es malísimo. Manía- depresión, manía- depresión...
Pero mientras espero a que Marte se alinee con Saturno y la luna se coloque en Júpiter voy a dedicarme a escribir cada una de las cosas que tenemos que hacer, para que no se me olviden; algunas sólo serán palabras inconexas difícil de descifrar, otras serán explícitas fantasías.
Mmm... por dónde empezaremos hoy.
Quiero secuestrar al Maestro, aparecer cuando menos se lo espere llevando puesto su vestido rojo favorito, los tacones que le gustan y el liguero que me recuerda cada dos por tres. Secuestrarlo y hacerle pasar una tarde de relax y una noche de sexo salvaje con sesión fotográfica incluida, que sé que le encanta. Eso quiero hacer. Ahora sólo falta esperar que Marte se alinee con Saturno...

sábado, 24 de octubre de 2009

Los mejores del mundo








Es imposible describir con palabras todo lo que sentí la madrugada del viernes. Es imposible de describir.
Reconozco que acudí a la cita un poco nerviosa y expectante. Nerviosa porque cuando más hábil me siento es con ellos dos solos, cuando estoy con el resto me siento pequeñita, supongo que es uno de los inconvenientes de salir a cenar con gente que tiene 15 años más que tú. Pero mis nerviosos no sólo estaban ahí, se dividían entre mi minúscula presencia y la negra idea de que, quizás, ellos no estaban dispuestos a quererse de nuevo.
Pero todo eso estaba sólo en mi cabeza. Ni me hice pequeña ni se han dejado de querer, más bien todo lo contrario.
A base de mentiras piadosas y después de más de una evasión al baño, conseguimos escaparnos, primero el maestro y luego nosotros dos. Cuando lo vi de pie, al fondo de la estrecha calle, con el abrigo largo atado hasta el cuello mientras mis rizos favoritos me repetían lo cachondo que le pongo sólo podía pensar “por fin, esto empieza a parecerse a un verdadero re-encuentro de verdad” igualito que Lulú.
Fue genial, irrepetible, cósmico, reconozco que insospechado.
Nos fuimos a nuestra esquina favorita, me sentaron en el medio de los dos como siempre, para poder tener a ambos bien cerca. Por supuesto no me dejaron entrar al abrigo de la penumbra todo lo contrario.
Llegué al sofá completamente empapada y ambos completamente erectos, los tres babeando por los dos. Llegué al sofá ya marcada, menos mal que los rizos no llevan las uñas tan largas como las mías, pero aún así me senté marcada, los arañazos de la espalada comenzaban a enrojecerse. Disfrutamos del sofá público mientras los voyers disfrutaban de nosotros. Le pedí al maestro que me arrastraran hasta la oscuridad pero me obligó a rogárselo, cosa que hice entre jadeos y susurros de un placer robado.
Y una vez en la pista de baile los tres nos hicimos uno y ellos jugaron a besarse a lamerse, jugaron a dejadme de lado sólo y exclusivamente para excitarme más todavía, y yo, que soy un ser primario, por supuesto respondí como se esperaba que lo hiciera. Me arrodillé en el suelo esperando la ofrenda que ambos tenían para mí y, una vez más, no fui decepcionada.
Casi me llevaron arrastras hasta la cama y allí perdí la percepción del tiempo y del espacio, todo empezó a girar en mi cabeza, mi cuerpo estaba saturado de dolor, pasión, sudor... Mi sexo era incapaz de retransmitir todas las sensaciones, eran demasiadas sensaciones, pero ese exceso me sabía tan bueno, simplemente era delicioso.
Todavía tengo cada segundo en la cabeza pero me siento incapaz de trasladarlo. Recuerdo fragmentos con más intensidad. Recuerdo como me agarraba los pechos, com sentía la forma en que clavaba sus uñas, mi cuerpo vuelve a sentir el dolor de ese instante y la sensación tan increíble que ahogaba a mi cuerpo en el momento que podía detenerme. Recuerdo que en algún momento los dos estuvieron dentro de mi a un tiempo, recuerdo que cuando me penetraba por todas mis entradas borré de un plumazo los meses de obligada abstinencia.
Todavía, si me concentro bien, puedo volver a sentir como caía en mi pecho ese líquido caliente y traslúcido, como dibujaba estelas de placer en mi cuerpo, puedo ver como se masturbaban los dos sobre mi vientre apoyados en el hombro del otro hasta que el placer nos hizo partirnos en dos a los tres y gemir de placer.
Y después.... la nada, la tranquilidad de la no-ficción, la delectación del éxtasis post-coital (el cual me está durando días), el deleite de disfrutar de tres cuerpos que se quieren, se respetan y por fin se entienden.
Tengo los mejores amantes del mundo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Caso 576




Caso 576


La paciente refiere un comportamiento reiterativo y repetitivo el cual insiste en seguir por mucho que su más cercano círculo le ruegue que no continúe con eso.
Pone como excusa, bastante fatua he de añadir, la excepcionalidad de las relaciones sexuales que el agente tóxico (más conocido como el rubio) le provoca, olvidando plenamente que hace semanas de su último encuentro erótico-festivo, el cual ella sigue relatando con la vehemencia y la pasión que la caracteriza. El recuerdo de dichos encuentros provoca ciertos síntomas, no tan negativos como los demás, en la paciente a tratar: endurecimiento del pecho, aumento de secreciones en distintas partes de su cuerpo y una mirada lejana como perdida casi asemejable a la catatonia.

Además de dichos signos, la paciente refiere llanto incontrolado, palpitaciones, sensación de “estar blandita”, e involución a la cómoda forma de crisálida en la que nadie la puede dañar o mejor, si alguien la daña, ni si quiera se entera.
En el momento del ingreso se inicia tratamiento con quedadas de amigas en las que el tema central es “ponerlo a parir” desde la total subjetividad de la parcialidad de la amistad y desde la total objetividad explicándole y haciendo ver a la paciente que el susodicho objeto tóxico no es más que un despojo social. En un segundo intento este equipo organizamos una cita con su amante-amigo-futurotíodesushijos quien repite y reitera la mismas ideas que este equipo y que sus amigas intentando darle también ciertas soluciones prácticas.
Se decide, en consenso con la paciente y por mediación directa de otro de los amigos íntimos, borrar el número del teléfono móvil e impedir todo tipo de citas con él, a no ser que sea sólo y exclusivamente para realizar el coito salvaje sin ningún tipo de extra sentimental e impidiendo rotundamente dormir con el objeto tóxico. Entendemos que el tratamiento debe de ser de por vida y así se lo hacemos entender a la paciente, no sólo con este objeto tóxico en concreto sino también en el caso supuesto de encontrarse en breves o en un futuro con otro objeto tóxico similar o semejante al actual.

El equipo decide no darle el alta de momento a la paciente y continuar el tratamiento de forma ambulatorio, queda pendiente citarse dentro de dos meses en el servicio que corresponda.


Firmado:
Doctor Tiempo

Nº de colegiado ¥

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Laica Trinidad II




Se lo dije directamente. “Tengo un plan que ofrecerte esta noche. Hoy nos follaremos al Maestro” Él titubeó, pensó que no sería lo apropiado, que nuestra Laica Trinidad todavía estaba descompuesta des-hacida, pensó que no era el momento. Insistí, un poco, no fue necesario insistirle demasiado él también lo deseaba y eso no podía negarlo.
Entramos desnudos y nerviosos, reconozco que no demasiado segura de lo que iba a hacer; pero no podía más, simplemente no podía más. Por primera vez en mi joven vida vi al Maestro dudar, ser pudoroso, pero nuestros cuerpos pudieron más que su cabeza y antes de que pudiera quejarse dos lenguas se debatían en duelo por su miembro.
No recordaba la genial sensación de pelear por alcanzar ese trozo de carne, no recordaba la genial sensación de sentir el aliento de otra persona en mi mejilla mientras mi boca busca algo que absorber.
Nunca, jamás, le había visto así. Tan.... altruista, tan preocupado por nosotros. Hubo momentos que sólo se dedicaba a tocarnos que nadie estaba fijándose en él y no parecía importarle, más bien todo lo contrario.
Hubiera pagado, lo hubiera dado todo, porque en ese mismo momento me hubiese penetrado, pero la logística lo impedía –prolongando el placer-.
Y después, los tres, respirándonos, tocándonos, echándonos de más. Sin fingir, sin actuar, sin medir cada puto movimiento, cada puto gesto. Se acabo buscar triples significados ocultos e inexistentes.Por fin la laica trinidad se reconstruye, y ahora no va a doler devolverle la vida, porque me he propuesto que vuelva mejor y mejorada. Y cuando yo me propongo algo...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Laica Trinidad I



Sólo puedo decir rápidamente porque me el deber me llama, que la Laica Trinidad ha vuelto a con-sangrarse (sí, está escrito apropósito). Sólo puedo decir que pocos días en los últimos meses me he sentido tan contenta, casi me arriesgaría a decir que ningún otro día me he sentido así.

Vuelve mejor y mejorada, como la nueva cultura orgánica.

Dejar de fingir, quitarme el personaje de Femme Fatale, ser yo con N mayúscula; esconder y, quien sabe, quizás tirar el metro con el que medía que siempre estuviese a la distancia correcta para que ansiara tenerme pero sin reclamar nada ha sido lo mejor que he podido hacer.

No hay dolor.

Ahora sólo hay una relación tan sana como depravada.

Joder, es que estoy tan contenta...

Lo contaré con pelos y señales, pero vernos a los tres apoyados en los tres, sin resentimientos, si hablar, sin dejar de tocarnos, sin dolernos, sólo sintiendonos y siendo conscientes de lo mucho que nos necesitamos....

Increible, estoy pletórica

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lo mejor



Genial, como siempre, increible, apasionada, salvaje.

Jamás me había sangrado el labio después follar, ni si quiera me di cuenta de cuando me mordía.

Genial.

Los gritos que me arranca.

Los gritos que le robo.

Y lo mejor, es esa pequeña complicidad en ese momento en que intentamos recalibrar los latidos y los jadeos de nuestros cuerpos, cubiertos de un sudor pegajoso, culpa del calor insoportable de la ciudad del viento; lo mejor de ese momento esa mano complice que se coloca en mi muslo diciendome que esta ahí conmigo, sientiendo y respirando lo mismo que yo.

¿Quizás no es eso lo mejor?

Quizás lo mejor es que entra por la puerta ya loco. Que nada más llegar me empotra contra la puerta de casa y me folla sin quitarse la ropa.

¿Quizás no es eso lo mejor?

Lo único malo de que todo sea bueno, es que cuesta mucho decir qué es lo mejor